“Flight of the Conchords” es una serie americana de culto producida por la HBO. En ella, dos músicos neozelandeses intentan triunfar en Estados Unidos, combinando canciones hilarantes y humor. El pasado 10 de abril en el Deluxe Club Pop de Valencia se vivió algo parecido, pero a lo nacional. Santi Balmes, el líder de Love of Lesbian, ya no necesita ni presentación ni triunfar (porque ya lo ha hecho), pero deleitó a casi un centenar de asistentes con una demostración de canciones en formato acústico y monologo.
Ante un público algo tímido, apareció Santi sobre el menudo escenario. Se sentó, cogió su guitarra y exclamó: “se me ha olvidado el setlist, así que ya podéis ir pidiéndome canciones”. Los asistentes parecían querer respetarle, y ni pedían temas ni coreaban. Balmes, extrañado, comenzó el concierto con “Un día en el parque” y a mitad de tema exclamó “esto también es un concierto de Love of Lesbian, así que todos a corear”. A partir de ahí, la gente empezó a perder la vergüenza y a la voz grave del cantante, se le acompañó un coro femenino (¿por qué los chicos nunca cantamos o si lo hacemos es en voz baja?).
La preciosa Música de ascensores le siguió en el improvisado setlist. En la tercera canción, servidor le pidió un tema que no suele entrar en el repertorio de Love of Lesbian y que es casi inédita para el “público lesbiano”: “Mi primera combustión”. A partir de ahí, esa vergüenza que se sentía, se disipó totalmente, convirtiéndose en un feedback perpetuo entre Santi Balmes y el público.
Esa interactuación perpetua del catalán con los presentes, se hizo lo más significativo de todo el concierto. Así pues, el tono socarrón de Balmes, era contestado por el público valenciano, que no quería perder esta oportunidad de disfrutar de un músico con tanta cercanía y proximidad.
El directo prosiguió desgranando temas de la discografía en castellano de Love of Lesbian. Se hizo una especie de segregación resaltando las canciones que quedando desnudas con una guitarra, suenan igual de tajantes. Prueba de ello fueron “Las malas lenguas”, “Noches reversibles”, “1999″ o “Mi persunalidad”. Por otro lado, temas como “Me amo o Marlene” (que casi obligatoriamente piden a gritos un piano), necesitaban del acompañamiento vocal del cantante (o los asistentes).
El setlist improvisado, iba variando de la más pura locura a momentos mucho más sentidos. Obviamente todo dependiendo del tema en cuestión. Se podía pasar de “Domingo Astromántico” o una versión de Lucha de gigantes, a una canción inédita y totalmente surrealista cuyo título era La cajita de música de Lars. Una rareza que según el propio Balmes, se incluirá en el futuro “disco-chiste” que editará en solitario.
El punto de inflexión del directo se vivió precisamente en una de las canciones más desenfadadas, esa oda al sentimiento de despecho de título: “Miau”. Al poco de iniciar la canción, se le rompía un puente a la guitarra de Santiago Balmes. Consecuencia de ello, la guitarra pasaba más bien a ser un laúd, y acentuó más el sentido cómico del concierto cada vez que tocaba la nota en cuestión. Este hecho provocó un final más precipitado de lo previsto, que llegó con los mayores éxitos del disco 1999, “Incendios de nieve” y “Club de fans de John Boy”.
Al final, lo que parecía que iba a ser un “domingo astromantico” lleno de canciones intimas y preciosistas, acabó derivando en el primer club de la comedia musical. Y dentro de un mes, otra doble “ración lesbiana” y acústica en Valencia.
Por Victor Sebastián
Fotos de Llanos Murcia
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12-04-2011 Crónica del concierto acústico de Santi Balmes en Valencia 10-4-2011 |
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