
Una fresca brisa levantina y un cielo ligeramente encapotado recibieron la noche del sábado al maestro Sabina y los suyos en Alicante. Como por arte de magia, despareció el asfixiante calor de los últimos días y la Plaza de Toros de la capital de la Costa Blanca se vistió con sus mejores galas para despedir como se merece, en su última gira al aire libre, al poeta de Úbeda y su banda.
Cerca de 8.000 personas se emocionaron entorno a las 22.00 horas con las notas de un acordeón que interpretaba el clásico Lili Marlen – “Bona nit Alacant, buenas noches Alicante” – y comenzó el concierto con “Tiramisú de Limón” y “Viudita de Clicquot”, de su último disco “Vinagre y Rosas”. A partir de ese momento echó a volar un espectáculo musicalmente impecable, con Antonio García de Diego excelso, como siempre, a la guitarra y los teclados. Sabina estuvo cariñoso con el público, cómplice, haciendo guiños a la ciudad, regalando sus clásicas coplillas antes de las canciones y demostrando que, a pesar de muchos comentarios malintencionados, está en una forma magnífica, física y vocalmente.
La selección de temas del concierto es, posiblemente, la más redonda de todas las giras del artista. Regaló al público momentos emocionantes con la intensidad de clásicos como “Medias negras”, “Peor para el sol” y “Una canción para la Magdalena”. Un momento especialmente emotivo fue cuando se acordó de la gran Chavela Vargas (91 años recién cumplidos) –“Chavela y yo conectamos desde el primer momento, porque los dos hemos sido muy borrachos y muy mujeriegos” – a la que homenajeó recorriendo “El boulevard de los sueños rotos”.
Una vez más Sabina demostró que no sólo es grande por sus letras, su genio y su capacidad de interactuar con el público, sino porque se rodea de músicos brillantísimos. Otra vez Pedro Barceló a la batería, Jaime Asúa a la guitarra y Panchito Varona en todo, ángel de la guarda de Joaquín, ofrecieron un sonido perfecto y una puesta en escena sensacional a todo el público de Alicante. Pero la gran sorpresa de esta macro-gira de Sabina por el mundo es la nueva adquisición de la onubense Marita Barros, que sustituye a la aterciopelada Olga Román, en la banda sabinera. En Marita, si uno consigue no enamorarse al instante, el espectador descubrirá una voz maravillosa y un auténtico animal escénico: puro talento.
Por supuesto, el Rock & Roll no podía fallar en una presentación de Joaquín y sus músicos, que interpretaron “Ganas de…”, “Conductores suicidas”, “Pacto entre caballeros”, “Princesa”, “Pastillas para no soñar” o “La del pirata cojo”, con la que se ponía el punto final a un recital redondo. Cabe anotar, como no podía ser de otra manera, que los fans de las rancheritas del maestro de Úbeda no se fueron de vacío, pues pudieron gozar de “Y nos dieron las diez”, “Noches de boda” y otros himnos como “Contigo” o la magnífica y ácida “Y sin embargo”. ¡Hasta la próxima, Joaquín!
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