Crónica del Jueves y Viernes en el Sonorama 2011

| Miércoles, 17 de agosto de 2011

En el Sonorama nunca verás a Strokes, Arcade Fire, Radiohead o The Cure. Pero ¿y qué? Disfrutarás de los bares de tapeo de Aranda del Duero. Del encanto de su casco histórico. De las sesiones de Chema Rey en el Café Central. De un camping en el que el calor no te despierta a las 9 de la mañana. De un concierto a las dos de la tarde donde no mueres de deshidratación. De una piscina gratuita. De lechazo. De embutido. Del kalimotxo. De ir conociendo a la mitad de los asistentes porque todos se quieren conocer. De los comentarios de Iván Ferreiro entre canción y canción.

JUEVES

El que es probablemente el festival más familiar, y con más cantidad de fiesta y encanto por metro cuadrado, empezó su 14ª edición el pasado jueves 11 de agosto. Una edición especial, que ampliaba su oferta a un cuarto día debido a la festividad del 15 de agosto. Así pues, el miedo a no sobrevivir este año se acentuaba.

Hay que reconocer que el cartel de este año no motivaba en exceso. Ninguno de los puntales del indie español formaban parte: Lori Meyers, Love of Lesbian, Vetusta Morla y Standstill. Tampoco apuestas personales (que daba por hecho) como The New Raemon. Daba la sensación que faltaba un reclamo nacional de esa índole para acabar de contentar. En compensación, ofrecía el regreso de Xoel López tras sus tres años haciendo las Americas y el concierto-compensación a Delorean tras los problemas técnicos del año pasado. Lo demás, un interminable número de grupos nacionales, de mayor o menor culto, para satisfacer las necesidades musicales de los sonoritos. Del resto de necesidades más festivaleras, el Sonorama va sobrado.

La jornada gratuita del jueves suele ofrecer la parte más ecléctica del festival. En años anteriores,  entre tanto moderno e indie, aparecían Kiko Veneno o Loquillo. Este año, La Frontera. Sí, los el sonido estilo “cowboy” y los del “límite del bien y del mal”. Y sí, la tocaron. También, un grupo que oscila entre Los 40 y lo independiente: La Sonrisa de Julia. O Coque Malla. Un clásico del pop español que dejó un directo con tintes bastantes melancólicos. Con mucha guitarra acústica y con especial atención a Berlín. Obviamente lo más coreado por todos fue aquello de “no puedo vivir sin ti, no hay manera”. Y para demostrar que sigue manteniendo su estilo “stoniano”, un par de ráfagas rock a cargo de homenajes a su banda de siempre, Los Ronaldos.

En mitad del concierto de Coque Malla, si uno echaba la vista al Escenario Ribera, ya se vislumbraban bastantes fans a la espera de Miss Caffeina. Cuando aparecieron sobre el escenario, se hizo una extraña partición. Las primeras filas fueron copadas por el público femenino. Detrás, los chicos. Al final, todos mezclados disfrutando del pop de temas como Imposibilidad del fenómeno (tema con el que abrieron), Capitán (gran hit) o la pegadiza Lisboa. La sorpresa apareció en forma de colaboración con Zahara. La de Jaen, inseparable de sus “chicos fabulosos”, interpretó con Alberto una versión de Quien sabe nadie de Raphael. Al final, la sensación de que Miss Caffeina en poco más de un año estarán siendo reclamados como cabezas de cartel en los festivales. Al tiempo.

Para finalizar tocaba el plato fuerte del jueves, Triangulo de Amor Bizarro. Los gallegos ofrecieron la actuación perfecta que necesitaba el público a esa hora. Energía, distorsión y guitarras. Algún pero en la calidad de sonido, pero lo ideal para ir enfilando hacia el pueblo, donde esperaba a la gente uno de los clásicos del Sonorama: la sesión de Chema Rey en el Café Central.

VIERNES

Ninguna víctima tras la primera jornada del Sonorama. Tras un pequeño madrugón el viernes, había que enfilar al centro del pueblo para disfrutar de los directos gratuitos. Y de repente, salidos de la nada, Fuel Fandango se marcaron una actuación que obliga a la organización a incluirlos en el escenario principal en la próxima edición. Si a las dos de la tarde miles de personas bailaban y saltaban al ritmo de sus temas mezclando pop, techno y “lorailo” …miedo da lo que pueden ofrecer a las dos de la madrugada.

Ya por la tarde, tocaba el turno de uno de los pocos grupos internacionales: Los Campesinos! Con un estilo un poco “Arcade Fire” en cuanto a puesta en escena, con ocho músicos actuando (violín incluido) y dos voces, se marcaron un directo discreto donde apenas resaltó su tema más conocido: You! Me! Dancing! El público, poco participativo e incluso ausente. Aprobaron, pero sin nota. Justitos.

Como se avecinaba tormenta con Delorean, muchos optaron por reservar algo de fuerzas y disfrutar de Cat People, Sexy Sadie y Second con tranquilidad. O elegir uno de esos grupos y darlo todo. Diremos que nos quedamos con la segunda opción, por lo que gozamos de los gallegos de Cat People a ritmo de Love battle. Eso sí, con tranquilidad y una cerveza en la mano.

Y tras este comentado tridente de conciertos, uno de los platos fuertes del festival: Don Iván Ferreiro. Con sus perennes pantalones de grandes bolsillos, y entre las notas de la BSO de Expediente X (su lado freak nunca lo esconderá, y eso nos encanta), apareció el pequeño genio gallego. Iván, se arriesgó y ganó. A pesar de no interpretar ni un solo tema de Piratas, apostó por lo más representativo de su carrera en solitario e hizo disfrutar a todos con sus temas de despecho, rabia, rencor, tristeza y amor (sí, todo junto). Y el público empatizó con sus temas. Con Extrema pobreza cantabas con tristeza. En Turnedo con desamor. En Farenheit 451 con rabia. Y en Ciudadano A…bueno, en Ciudadano A recordabas al sujeto del que habla la canción (no es casualidad que sea uno de los temas más coreados en los conciertos de Iván). Mientras tanto, Ferreiro estuvo simpatiquísimo, interactuando con el público en todo momento dejando la frase que a la postre mejor definió al festival: “Me encanta el Sonorama, ¿lo sabíais?”.

Tras Ferreiro, sobre las dos de la madrugada, unos chicos de Euskadi que el año anterior tuvieron problemas con el sonido y no pudieron acabar su concierto, consiguieron con su electrónica resucitar a los muertos. Un directo bestial que puso a la gente a bailar de una manera que nadie se paró a pensar que faltaban dos días por delante. Con Deli, aquello parecía que se venía abajo. Cincuenta minutos de sudor, saltos y kalimotxos que volaban por los aires. Ah, esos chicos de Euskadi fueron Delorean. Malditos Delorean.

La réplica al terremoto vasco que acabábamos de presenciar, la pusieron los omnipresentes Dorian. La mayoría de gente ya no estaba para muchos trotes, pero se sacaron fuerzas de flaqueza para disfrutar del medio puñado de hits con los que ya cuenta la banda liderada por Marc. Resaltando una vez más, A cualquier otra parte.

Y ahí es donde fueron los más guerrilleros, a cualquier otra parte. Ya fuera la Carpa Electrónica, con Eme DJ, o a la carpa Future Stars, donde Superframe Video Dj pincharon “temazos” pop sin descanso. Los demás, volvieron exhaustos a sus tiendas. Quedaban dos días y poco resuello.

Por Víctor Sebastián
Fotos de Maider Jiménez

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