Fiel a su estilo y con el espíritu y la garra del rockero por el que no pasan los años cuando da el primer paso sobre un escenario, Joaquín Sabina se mostró esplendoroso anoche ante un público, el valenciano, que pudo al fin disfrutar del show del de Úbeda tras las dos cancelaciones que había sufrido el espectáculo previamente.
Como quien sabe que el éxito está asegurado y se permite empezar por el final, Joaquín Sabina eligió comenzar por el postre y fue su “Tiramisú de limón” el tema elegido para abrir el concierto, haciendo estallar en aplausos al auditorio, que ya llevaba varios minutos esperando, impaciente, la salida del artista.
A partir de aquí, el poeta fue enlazando un éxito tras otro en una mezcla perfecta de sus grandes éxitos como “Por el bulevar de los sueños rotos”, “Cerrado por derribo” o “Peces de Ciudad”, con temas de su último álbum que, a juzgar por la gran acogida del público y los coros espontáneos que surgían del foso, van camino de convertirse en clásicos sabineros al nivel del resto. “Viudita de Clicquot”, “Vinagre y rosas” o “Embustera” sonaron en el Velódromo Luis Puig de Valencia haciendo enloquecer a un público tan entregado como el propio Sabina y su banda, que supo en todo momento meterse al auditorio en el bolsillo, con sus bailes, locuras y versos.
Pero sin lugar a dudas, el momento álgido de la velada llegó cuando de la guitarra del cantautor comenzaron a salir los primeros acordes de la famosa “Y sin embargo”, que sonó tan romántica como siempre y tan sincera como nunca, seguida por un coro de miles de voces al unísono que sacaron una sonrisa profunda del artista y un gesto de agradecimiento quitándose su famoso sombrero en señal de reverencia y respeto a su público.
Y como todo buen artista, conocedor de los ritmos y las emociones de un espectáculo en vivo, Sabina se guardó lo mejor para el final y con “19 días y 500 noches”, “Princesa” y la archifamosa “Y nos dieron las diez”, el polifacético artista terminó por sacar una larga y potente ovación de un público que no dejó de cantar en toda la noche y que pudo al fin disfrutar de la magia de este poeta con guitarra, sombrero de bombín y bastón, que a pesar de los años se muestra en todo su esplendor sobre los escenarios, y que actualmente se encuentra a punto de culminar una larga gira que le ha llevado por más de cien escenarios a los dos lados del Atlántico.
Artículo realizado por: Pablo Martín Lozano
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