Primer “golpe” en La Riviera

Concierto Vetusta Morla Madrid

Hace dos años, con motivo de la despedida de la gira de Un día en el mundo, Vetusta Morla se pateó varias salas madrileñas durante una semana. Así quisieron agradecer a sus paisanos el cariño y apoyo transmitido a la banda revelación del 2009. Dos años después, el grupo de Tres Cantos quería ofrecer algo especial a la muchachada de Madrid. Anunciaron una fecha en la mítica sala La Riviera y agotaron. Anunciaron una segunda. Sold out. Tercera fecha. Cuarta. Quinta. Y así. Al estilo 1, 2, 3: Cinco días de Riviera, a razón de 2500 personas por día, dan un resultado de: 12 mil quinientos vetustizados.

A posteriori ha quedado demostrado que Vetusta Morla podrían haberse atrevido a enfrentarse a un Palacio de los Deportes o similar. Hubiera sido algo histórico, pero si hay algo que caracteriza a Vetusta Morla es que son independientes (no el sentido indie de la palabra) y están al margen de las corrientes de opinión. Así pues, llegó el momento de enfrentarse al primero de los “rounds” madrileños.

Una cola kilométrica en La Riviera. En medio del puente-acueducto que ha paralizado España, y con un frío que…vamos a decirlo claramente, del carajo (maldita humedad del Manzanares). Dos mil quinientas personas que rebosan La Riviera a la espera de ver lo resultón que queda Mapas en directo. O recordar aquella de Un día en el mundo que tanto les gustaba. La gente, en estado de congelación, acaba de entrar a la sala pasadas las nueve. El show vetusto arranca.

Como viene siendo habitual durante toda la gira, comienzan con “Los días raros”. Así, dándotelo poco a poco. La canción más inspirada del disco, que en directo funciona de manera perfecta y es la más indicada para iniciarlo. Un tema in crescendo, que va entrando en calor a banda y público, para acabar de manera épica. En eco.

Vetusta Morla concierto

La cosa apunta bien. La preciosa “Boca en la tierra” ha normalizado el estado de éxtasis en el que se encuentra la sala. Todos cantan. Pucho lo da todo. Guillermo y Juanma intercambian guitarras y teclados. Álvaro, Jorge y David llevan la base rítmica como Xavi e Iniesta el balón. “Cenas ajenas”, que provoca un deja vu con el anterior disco, confirma que ya existe el “sonido vetusta” y se convierte en el preámbulo idóneo para “Copenhague” y “Un día en el mundo”. Las dos canciones que convirtieron a Vetusta Morla en el grupo mediático que es hoy suenan impecables.

La suavidad de “Maldita dulzura” contrasta con lo que viene después. La traca. La bomba (universal). Además, a pares. “Saharabbey Road” y “Valiente”. Seguidas. Los malditos vetustos no permiten ni un segundo de descansito. El in crescendo que proponen con “Los días raros”, llega a su clímax en este momento. Y tan solo es la octava canción, lo que te hace preguntarte ¿y ahora qué?

Lo que sigue es una parte calmada del directo. En ocasiones excesivamente. Y se nota en el público. “Canción de vuelta” o “Un plan mejor” provocan que hasta esa explosión llamada “Rey Sol” pase desapercibida. La canción más infravalorada de todo el repertorio vetusto.

“El hombre del saco” levanta un poco el show, pero en el primero de los bises, se monta un set (semi)acústico que confirma una calma que solo afecta a los asistentes. En el escenario, “Iglús” es interpretada de manera sublime por Pucho. Para “En el río”, Hola a todo el mundo salen a escena para echarse unos coros y palmas.

Vetusta Morla vuelve a retirarse para acabar con el segundo de los bises. Y ahí sí. El concierto ha sido cíclico y se convierte en multi-orgásmico al conseguir un segundo clímax. “Autocrítica”, “Salvese quien pueda”, “Lo que te hace grande” (el hit de Mapas) y “La cuadratura del círculo”. Tras dos horazas, de manera salvaje y feroz, acaba la primera de las noches en La Riviera. Y aunque el combate tendrá cuatro asaltos más, ya tenemos ganador.

Fotos: Laura Fornas

Vetusta Morla en concierto

Iván Ferreiro y Luis Ramiro en la Sala Matisse. “El pop es siempre lo mejor”

Domingo. Resaca. Depresión dominguera. Catarsis emocionales. Pop. Los Piratas. Canciones para el tiempo y la distancia. Algo de autodestrucción. Un mucho de placer. Acústicos con pianos. Y con hermanos. Y con teloneros colchoneros. Es imposible no entenderlo.

Que levante la mano aquella o aquel que un domingo por la tarde no le ha entrado el bajón emocional post-resaca y tras levantarse (a las cuatro de la tarde, eso sí), se puso a escuchar el Ultrasónica de Piratas. Que tire la primera piedra aquel o aquella que no le dio por escuchar en bucle SPNB tras una ruptura. En plan autodestructivo masoquista. O Turnedo. O Extrema pobreza. Pues ahora, sustituye tu habitación por la sala Matisse de Valencia. El Ipod y los cascos por un piano y un Ferreiro original. Ya tienes tu domingo de catarsis.

Pero antes del pequeño genio gallego, tocaba el turno de Luis Ramiro. Un habitual de las salas madrileñas, y nominado en una ocasión a un Grammy Latino. Al más puro cantautor canalla y callejero. Con un lenguaje crudo, directo y un chorro de voz que le diferencia de sus referentes. Quizás, si Luis Ramiro hubiera nacido unos años antes, habría coincidido con el boom de los cantautores (Tontxu, Javier Álvarez, Ismael Serrano) y ahora sería rico o famoso. Sin embargo, está mucho más cercano del estilo de Carlos Chaouen. Y por ahí se mueve, menos poesía y más barro. Nos dejó cinco canciones (Romper, Humano, Un amor sin estrenar, Empezar de 0, El Rey de la pista) defendidas con su guitarra, algo de verborrea y mucho agradecimiento por tocar antes de Iván.

Y apareció Iván, copa de vino en mano. Pequeño, menudo y desbordante de carisma como siempre. Con sus perennes pantalones (mientras siga poniéndoselos siempre lo resaltaré). Para ganar en intimidad y comodidad, pidió a todos los asistentes que se sentaran en el suelo. “Para algo hemos sacado menos entradas a la venta de las que se podían. Para que os sentéis todos en el suelo y estéis más cómodos”. Accedimos.

La noche de catarsis y exorcismos emocionales fue un constante y exhaustivo repaso a toda la carrera de Iván. Desde lo más representativo de Piratas como “Promesas”, “M”, “Inerte” o “Años 80” a hits recientes como “Turnedo” o “Relamida”. Obviamente existieron algunos momentos cumbre como “El equilibrio es imposible”, “Rocco Sigfredi” y “Ciudadano A”. La primera, un clásico de las relaciones autodestructivas que no acaban porque viven en un bucle infinito. En la segunda, Iván habla de las canciones desde una canción. Como el metacine, pero a lo musical. Con “Ciudadano A”, volvió a suceder una vez más. Todos coreando junto a Iván. Con rabia. Recordando al personaje al que va destinado el tema. A destacar también, las tres versiones con las que se atrevió. Defendió a la perfección ese clásico instantáneo que es “1999” de Love of Lesbian. Nos descubrió “El día del eclipse”, de Nico Pastoriza, un músico vigués definido por el propio Iván como “popero costumbrista”. Y el eterno y merecido recuerdo al maestro Antonio Vega con la versión piano-bar de “Una décima de segundo”. Ya para el final, Amaro Ferreiro se sumó a la guitarra para defender una delicada versión de “S.P.N.B” y el broche final con “Piensa en frío”.

Mención aparte merecen las tablas de Iván sobre un escenario. Puede pasar de la contención al histrionismo en una misma canción. De los susurros a la pantomima. De la mirada entornada a los ojos desorbitados. Como un Al Pacino del pop. Así, entre risas, recuerdos y letras evocadoras. Todos sentados, pasamos el domingo de catarsis. Y el suelo se convirtió en poesía.

Por Víctor Sebastián
Fotos de Nicolás Taberner

Ebrovisión 2011, Arroz y Pop a raudales

¿Un festival a mitad de septiembre y en la fría provincia de Burgos? ¿Pero aún hay ganas de festivales? ¿Y quienes dices que van? Bueno, pues enfilemos hacia Miranda de Ebro.

Me va a doler decir lo siguiente, pero al césar lo que es del césar. Ni Sonorama, ni Comtepopranea. El Oscar al festival más familiar del país es para el Ebrovisión. No podremos decir que gane en ese “buenrollismo” brutal que genera el Sonorama, pero también se le acerca. Y es una autentica delicia acudir a un festival en el que las masificaciones no existen, hasta el punto de poder asistir a todos los conciertos en primera fila. Salvo Vetusta Morla, quizás el punto álgido de todo el fin de semana.

Una organización perfecta a la cual le sale todo redondo. El camping es en un recinto cerrado. Rollo refugiados, pero a lo indie. Cuando entras a ese recinto y compruebas que prácticamente puedes contar el número de tiendas, te das cuenta de que es muy posible que acabes el fin de semana habiendo conocido a todos los asistentes. Al tratarse de un camping en un pabellón polideportivo (huelga decir que tienes la opción de acampar en el césped de alguno de los tropecientos campos de deporte que rodean el recinto) obviamente las duchas y aseos son los del propio espacio. Traducido: duchas de agua caliente, bancos donde dejar el neceser y la ropa. Un lujazo. Y por cierto, nada del frío polar con el que te amenazaban los expertos en el Ebrovisión.

¿Qué el pabellón del camping no está al lado del pabellón donde se realizan los conciertos? Ningún problema. Autobuses gratuitos (of course) cada diez minutos y durante todo el día. Luego allí, Dj´s pinchando sesiones alternativas a los conciertos, puestos de merchandising, comida y bebida a precio bastante popular. Musicalmente, el Ebro no difiere mucho de lo que se ha podido observar a lo largo del verano. Obvio predominio de bandas nacionales (la crisis azuza) y la oportunidad de poder ver a The View o Micah P. Hinson.

Foto del cantante de The View

VIERNES

Tuvimos que perdernos el primer día (jueves) con su Maga o la sesión del mítico Chema Rey. De hecho, ni siquiera nos dio tiempo a llegar a Supersubmarina en la jornada del viernes. Resulta que Miranda no es Aranda y desde Madrid son unas tres horas y media de viaje. Dio igual, a los diez minutos de llegar uno ya se podía enamorar del Ebrovisión. Un poco tardío descubrirlo en su undécima edición, pero más vale tarde que nunca. Al final, se hizo acto de aparición cuando Lapido mostró sus temas ante un público reducido. El resto hacia botellón a las afueras, suponemos que cogiendo fuerzas para ver a Xoel López.

A eso de las once y media de la noche aparecía sobre el escenario el hijo pródigo. Xoel, que abandonó España en su mejor momento, se ha tirado tres años haciendo las Américas. En ese tiempo el Barça ha ganado dos Champions, hemos entrado en crisis y han aparecido dos fenómenos musical-mediáticos llamados Love of Lesbian y Vetusta Morla. Y claro, la gente parece que diluyó a Xoel en la memoria. Sin embargo, y afortunadamente, le han bastado un par de festivales este verano para pegar un puñetazo en la mesa y decir que aquí está él, y que sigue siendo el número uno. Armado con su guitarra comenzó el concierto en solitario. Empezó defendiendo “Los días frios”, tal cual había empezado un día antes en el tercer aniversario del Picnic Bar de Madrid. Tras Vivir en la oscuridad, apareció el resto de la banda para encarar los temas más cañeros de sus últimos discos: “Simone”, “El cielo de Madrid” o “Pájaros negros”. Esta última con una parte instrumental de más de tres minutos. Para que digan que se ha latinizado en exceso. Sin embargo, ese deje latino-brasileiro tampoco quiso esconderlo (y no queremos que lo haga) y lo mostró en “Hombre de ninguna parte”, “Quemas” o “Párame el tráfico”, tema de su proyecto con Félix Arias, “Lovely Luna”. Xoel, que se vuelve a marchar unos meses antes de regresar en marzo con la publicación de su próximo disco, se despidió tal y como hizo en el Sonorama 2008, con “Es verdad” y “El amor valiente”. Y lo hizo eufórico. Sabiéndose que cuando regrese seguiremos aquí.

Tras la clase magistral del gallego, aparecieron los escoceses The View. Con mucha pose a lo Albert Hammond Jr. y con un puñado de temas enérgicos pero carentes de carisma. Para pasar el rato y bailar un poco. Al contrario que Mendetz, triunfadores en anteriores ediciones del Ebro, y que hicieron saltar al personal con temas como “Freed form Desire”.

Foto de Mica P. Hinson

SÁBADO

Al más puro estilo Sonorama despertamos en la jornada del sábado. Con madrugón para enfilar hacia otra parte del pueblo y poder disfrutar de los conciertos matutinos. Probablemente, lo mejor de festivales realizados en estas tierras menos calurosas sea esto. El poder despertarte en tu tienda sin esa sensación de que te están friendo en una sartén, y que tienes por delante cinco o seis horas que matar sin saber ni cómo. Ahí, el Ebro y el Sono ganan por mucho. Con ofertas de conciertos desde las doce del mediodía. Y en el caso de esta edición del Ebrovisión, con el plato fuerte de Micca P. Hinson. Aún convaleciente del desafortunado accidente que tuvo con los Tachenko, y con el brazo izquierdo en cabestrillo, interpretó el “Trompe le Monde” de los Pixies. Y lo hizo evocando a los propios Pixies, pero también a Tom Waits, Nick Cave o el mismísimo Bowie.

Tras el concierto del de Memphis, había que reponer fuerzas con la extraña paella (o macarrones para los menos aventureros) que ofrecía el festival. Mientras tanto, podías disfrutar de conciertos a bordo del Red Bull Tour Bus. En una bonita plaza, y con tu cañita y tu plato de arroz. Así, disfrutamos del buen hacer de Eladio y los seres queridos. Los cuales se atrevieron hasta con referencias a Kiko Veneno en la canción con la que abrieron, “La Cruz”. Y si sales inmune de versionar al maestro Kiko, puedes permitirte acabar con el “Forever Young”. Y poner en pie la plaza por primera vez en toda la tarde.

Tras una merecida siesta, debutamos en la jornada nocturna con los vascos de Atom Rhumba, que se propusieron poner el rock al festival y lo consiguieron. Con menos intensidad se vivió el directo de Erland & The Carnival. La gente iba en aumento conforme pasaban los minutos, pero se notaba en el ambiente que todos estaban esperando a “los vetustos”. Tan solo había que echar un ojo por los alrededores del pabellón para darte cuenta de ello. Botellones o gente en las sesiones de Dj´s. Incluso había un lleno en el bar viendo el Sevilla – Real Sociedad. Así pues, con la ansiedad por las nubes esperando a la banda de Tres cantos, antes había que disfrutar del buen hacer de Javiera Mena. Lo que se propone lo sabe hacer bien, electro-pop resultón acompañada de su original voz. Y para intentar levantar a la gente, rescató un mítico y olvidado tema como “Yo no te pido la luna”.

Foto de Javiera Mena

Y por fin, pasadas la una de la madrugada, la razón de ser de la jornada del sábado. Record de asistencia con siete mil almas (el único momento que no se podía acceder a primeras filas con facilidad) para ver a Vetusta Morla. Tras el Low y el Arenal Sound, tercera oportunidad para evaluar cómo está tratando el paso del tiempo a Mapas. Y la verdad, y sin ganas de hacer sangre, siguen tirando mucho más todos los temas del primer disco. A pesar de ese gran inicio que es “Los días raros” u otros temazos como “Lo que te hace grande”, “El hombre del saco” o “Boca en la tierra”, la gente se puso en pie con “Copenhague”, “Rey Sol” (servidor incluido) y “Un día en el mundo”. “Sharabbey Road”, aunque ya no cierra los directos, sigue siendo el climax y la unión perfecta entre banda y público. Un público que pensaba que no podía dar más tras el cierre de Pucho y los suyos con una explosiva interpretación de “La cuadratura del círculo”. Extasiados, sudorosos y sin resuello, muchos estarían pensando en abandonar… pero, como ya ocurrió en el Sonorama, aparecieron Delorean para volver a resucitar a los muertos. No importa a que intempestiva hora programes a Delorean. Es la apuesta segura, la fiesta total y la mejor manera de cerrar un festival.

A partir de ahora, conociendo donde para Miranda de Ebro, sabiendo que chaqueta coger, cuánto dinero gastar y que vas a comer una extraña paella con huevo, solo queda decir que nos vemos el año que viene de nuevo, compartiendo “arroz y pop”.

Por Víctor Sebastián
Fotos de Llanos Murcia

Vuelta al pasado con aire actual en el concierto de Sopa de Cabra en Barcelona

Tras diez años de silencio, Sopa de Cabra se reunía de nuevo el pasado domingo 11 de Septiembre de 2011 sobre el escenario del Palau Sant Jordi de Barcelona con motivo de su 25º aniversario, donde estaban dispuestos a hacernos volver a la gran época del Rock catalán, si es que alguna vez ha dejado de ser buena época para ello.

El del domingo era el último de los tres conciertos que han dado en Barcelona esta semana, aunque todavía quedan fechas por delante en Tarragona, Gerona y Mallorca. Si algo cabe destacar de este grupo, es que son una banda intergeneracional y es que una hora antes del concierto, el público que recorría la explanada de delante del Sant Jordi no respondía a ninguna franja de edad concreta. Todos los presentes ya fuesen pequeños, mayores, niños y jóvenes, esperaban con ansia que se abrieran las puertas para tomar posiciones y disfrutar de la banda que en su día no llegaron a ver, que vieron hace mucho, o que siempre habían querido ver. En cuanto a estética, des de rastas y pantalones bombachos, a pitillos con camisas de cuadros o flores y gafas de pasta. Un público, sin duda, de lo más variado. Diez minutos pasaban de las siete de la tarde cuando al grito de “Bona nit malparits” la banda saltaba sobre el escenario dispuesta a dejarse la piel sobre el mismo.

Aunque desde el inicio el sonido no acompañó al grupo, cabe decir que esa carencia quedó solventada con los gritos de los miles de fans que coreaban todos y cada uno de los temas que transcurrían implacables. En cuanto sonaban los primeros acordes de la canción, la gente se animaba a interactuar directamente con el grupo, cantando las letras de las canciones.

La banda que escogió su mítico tema “El boig de la ciutat” para dar comienzo a su actuación, siguió con “Tot queda igual”, “L’estació de França”, “Si et va bé”, “Plou i fa sol”, “Lletania”, “Deixa’m dir una cosa”, “Per no dir res”, “Sota una estrella”, “Sents”, “El carrer dels torrats”, “Seguirem somiant”, “Hores bruixes”, “Bloquejats”, “Mala sang”, “Instants del temps”, “Flors de fum”, “Guerra” (Bob Marley & The Wailers cover), “Els teus somnis”, “No tinguis pressa” y la inolvidable “El far del sud”. Entre tema y tema no faltaron los discursos reivindicativos por parte del líder de la banda, Gerard Quintana, ni las críticas al sistema político de nuestro país. Y es que en Cataluña el domingo se celebraba la “Diada nacional” y buena muestra de ello eran las numerosas señeras y “estelades” que invadían las gradas y gran parte de la pista del Palau.

Tras este primer tramo de concierto, la banda se tomaba un respiro para saltar, poco después, de nuevo sobre el escenario con temas como: “Si et quedes amb mi”, “Blujins / El Sexo (Que Me Hace Feliz)”, “Cada Minut”, una versión acústica del clásico “Mai trobaràs” y “Camins”.

Otro descanso por parte de los chicos (ya que el público no dejaba de gritar, cantar y vitorear a la banda) daba pié al último tramo de concierto donde sonaron temas como “Nits de glòria” (tocada en formato acústico), una cover de “Rock and Roll” de Led Zepellin, el famosísimo tema “L’Empordà” y “Podré tornar enrera”, canción con la que Sopa de Cabra daba por finalizado su esperado concierto barcelonés.

Antes de marcharse, Gerard Quintana, quiso hacer una reflexión sobre el panorama musical catalán, criticando a aquellos que intentan desmerecer a unos u otros grupos, y haciendo un llamamiento a la unión y cohesión de las bandas (sea cual sea su estilo), en defensa de un panorama que cada día está más en auge. Tampoco faltaron elogios a bandas actuales como Manel, Mishima, Els Amics de les Arts, Àntonia Font, Maria Coma, etc. y otras con más trayectoria como Els Pets, o Lax’n’Busto.

Terminaban así, tres horas de concierto donde, servidora, volvió durante un breve periodo de tiempo a ese momento de su infancia en el que montada en el viejo Opel Corsa de su padre recorría las carreteras del Maresme los viernes por la noche, a altas horas de la madrugada, cantando los temas de Sopa de Cabra.

Por Bitta

Crónica del Festival de Rock de Alaquás (FRA) 2011

Mogwai, The Charlatans, Mercury Rev, The Sounds, The Rakes, Maxïmo Park, Teenage Fanclub, Rinôcérôse, Nada Surf, Ash, Yo la tengo, Sexy Sadie, Deluxe, Lori Meyers, Iván Ferreiro, Los planetas, Los piratas, Sunday Drivers, Second, Muchachito Bombo Infierno, Black Rebel Motorcycle Club, Bebe, The Unfinished Simpathy, El columio asesino, La Habitación Roja, Sôber, Dr. Explosión, Jesús Ordovás, Lagartija Nick, Twelve Dolls…

Uno ve todos esos grupos hoy en día y lo primero que le viene a la cabeza son el FIB, el Primavera Sound, el Sonorama o el Contempopránea. Lo segundo que le viene es que sea el cartel de uno de los tantos nuevos festivales que empiezan a brotar por toda nuestra geografía. Incluso habrá a quien lo que le vendrá a la mente son buenos recuerdos de estos grupos en algunos de estos festivales. Lo que no mucha gente pensará es que todos estos grupos han pasado por un pueblo a 15 minutos de Valencia como Alaquàs, y en un festival que estuvo considerado como el segundo mejor de la comunidad (tras el omnipotente FIB, claro), Ah, y que todos estos grupos pudieron verse gratis. ¿Qué más se podría pedir?

Volvía el FRA tras un año con un cartel reducido y otro en blanco. Hubiera estado bien decir que este festival volvía a lo grande, con un cartel de renombre y muchas caras conocidas. Aunque también estaría genial que hubiera trabajo para todo el mundo, que llegara la paz mundial, y los Beatles volvieran a tocar. Pero no, este año tan sólo los gallegos Triangulo de amor bizarro y los catalanes Mujeres fueron los foráneos que pasaron por Alaquàs. El cartel se completaba con los valencianos Lehnmotiv y los grupos locales Bluemoon y Flowrituras. También se dio el clásico escenario chill-out en el que pincharon los DJ NoComments (Kike Vega), Sergio Blanca, Papu (Qoqoa/ Mamboo), Riddimwize DJ, Kude A Bamba y Bad Foundation.

La noche empezó con los alaquaseros Flowrituras. Tras participar en otros certámenes musicales locales como el Riddimwize, Mise y Omix pusieron en marcha todo el rap con tintes reagge en el escenario. Estos dos chicos aprovecharon la oportunidad para presentar su maqueta “Olfateando la vida”, grabada entre 2009 y 2010 y que se puede encontrar en la red. A continuación fue el momento para Bluemoon. Grupo de relevancia a finales de los 80 en la escena valenciana, este grupo de rockabilly defendió en las tablas todo el rock and roll con aires sureños que pareció premonizar lo que estaba por acontecer más adelante. Repasaron parte de su trabajo grabado en sus LP’s “Bluemoon” y “El último tren”. Con cierto retraso en el horario establecido se presentaron Lehnmotiv. Promesa valencia de la escena indie, este grupo plasmaron en el escenario todo el post-rock latente en su disco “Deja Sentí”. Melodías con aires a Mogwai, también dieron cuenta de toda la fuerza de sus canciones de la mano de su cantante. Una grata sorpresa.

Cerca de la una y media de la mañana y con un retraso importante, por fin salía al escenario Mujeres. Con un público fiel y entregado, los catalanes demostraron por qué allí por donde pasan dejan un gran sabor de boca, con un rock and roll potente y divertido, que los integrantes del grupo saben interpretar como es debido. Cierto que para quien escribe sean una gran debilidad tras descubrirlos casi de casualidad ya hace unos meses, pero tras aún siendo la tercera actuación vista este año, siguieron pareciéndome uno de los grupos con más fuerza y descaro que pueden verse hoy en día en el panorama español. Por ello se entiende que hayan pasado por festivales como el Primavera Sound o el Sonorama y hayan actuado en países como Estados Unidos o Italia. Imposible no pasarlo bien en su repaso al garaje presente en su disco homónimo, con temas como “Blood Meridian”, “I walked the line” o “Wanna boom” que hicieron las delicias de los presentes que no pararon de bailar y vibrar durante todo el concierto. También destacables fueron los tributos a los Beatles o la Velvet Underground, que acabaron por realizar de este concierto una autentica fiesta que los que estuvimos presentes nos costará olvidar. Punto culmen del festival que dejó el listón muy alto, demasiado quizás.

Tras la vorágine creada por Mujeres, salió al escenario el plato fuerte de la noche. Triangulo de amor bizarro se presentaba como cabeza de cartel, y es que este ha sido el año de los gallegos. Tras su debut homónimo en 2007 que cosechó muy buenas críticas, estos chicos (y chica) vinieron a presentar su nuevo disco “Año Santo” que los ha llevado a ser fijos en numerosos festivales este año como el FIB, el Arenal Sound, o el MTV Madrid Beach. Aunque también hubo tiempo para repasar canciones de su primer álbum e, incluso, de su segundo disco que reunía canciones de sus maquetas que tan buenas sensaciones dejaron. Rock elegante que convenció y divirtió a todos los presentes, tarea más que loable tras tocar después de los catalanes, en un concierto en el que tuvieron tiempo de sobra para deleitarse en el escenario. Y deleitar también al público, que respondió bien ante la fuerza demostrada por los gallegos en canciones del nuevo disco como “De la monarquía a la criptocracia” o “Amigos del género humano”, y sobre todo en la ya más que resabida “El fantasma de la transición”. Era el final de un festival que sorprendió y agradó a muchos. Volver quizá no a lo grande, pero sí dando mucha guerra.

Acababa el FRA 2011. Diecisiete años haciendo un festival gratuito con grupos de nombre es toda una hazaña. Una hazaña que puede costar muy cara. La crisis afecta especialmente a los organismos públicos, y la organización de un festival de entrada gratuita es un lujo que no siempre puede permitirse. A partir de aquí podría abrirse un debate sobre la solución para la financiación en posteriores años, un debate que no va a tener cabida en esta crónica, pero que tanto la organización como el ayuntamiento debería plantearse. Son muchos los pueblos que organizan eventos de este tipo, y la repercusión económica que éstos dejan en el pueblo siempre es importante. ¿Hasta cuándo podrá mantenerse un festival gratuito y más en estas fechas?

Por Nicolás Taberner
Fotos de Nicolás Taberner

Últimos días en el Sonorama 2011 con Amaral y su nuevo disco

Amanecer a eso de las nueve de la mañana, asomarte por la rendija de la tienda y escuchar un extraño silencio. Caminar por el sendero que lleva a los baños y no ver ni un alma. Aquello parecía el capítulo piloto de The Walking Dead. Pensabas que en cualquier momento un “zombiendie” podía atacarte. En las siguientes horas, la gente se iría levantando para encarar la recta final del Sonorama. Con un potente sábado, y un extraño domingo (Madrid-Barça mediante) al que muchos ya no llegarían.

SÁBADO

Hay que confesar que el cansancio hizo tanta mella que no llegamos a los conciertos del mediodía en la Plaza del Trigo. Fastidió y dolió no poder ver a Hola a todo el mundo. Pero el sábado iba a ser largo y había que recuperar algo de fuerzas. De todas maneras, esta es otra de las grandezas del Sonorama. Mires donde mires, y a cualquier hora, tienes un concierto. En recónditos lugares del pueblo, en sus plazas, en la piscina… La oferta es como un gran badulaque festivalero, abierto 24 horas al día.

Así pues, tras una merecida siesta en la piscina, debutamos a las ocho de la tarde con el regreso de un hijo prodigo. Xoel Lopez volvía al Sonorama y casi a territorio nacional tras su fugaz paso con la Caravana Americana y el Contempopranea. Risueño, feliz y canoso se presento en el Escenario Heineken acompañado de su eterno Juan De Dios y el resto de la banda. Muchísima gente para las horas que eran y el sol que aún se resistía a abandonar Aranda. Habían dudas respecto al setlist y el estilo. Mucho se había rumoreado de que el cambio de Deluxe a Xoel López no era tan solo una cuestión de nombre. Que ahora le tiraba más Caetano Veloso que el pop. Tras los escasos cincuenta minutos que duró su actuación, lo único que quedaban de esas dudas eran sonrisas de satisfacción y una enorme polvareda de lo que la gente saltó. Sí, hubo algo de ritmos más latinos y brasileños en la preciosa Quemas y Hombre de ninguna parte, pero el resto fue un conciertazo del mejor pop que se puede escuchar en español. Y todo ello sin tirar de su mayor éxito, Qué no. Armado con guitarra y harmónica, Xoel conquistó Aranda con climax que llegó con su interpretación de El amor valiente. Y es que, parecía que tras los tres años de silencio y hacer las Americas, la gente parecía haber olvidado al gallego. Pero tras ver su concierto del Sonorama, todos van a desempolvar Fin de un viaje infinito y Reconstrucción. Y recordar que Xoel es top 5 español.

Sin aliento ni descanso, hubo que ir corriendo para ver la propuesta más original de todo el cartel. La mega banda ideada por Iván Ferreiro, Noni (Lori Meyers) y Annie B. Sweet a través de twitter mientras comentaban el friki-programa de La Sexta, Princesas de barrio. Y de ahí vino el nombre con el que la bautizaron, La Orquesta Poligonera. A la aventura se apuntaron Alfredo y Alejandro de los Lori, Amaro Ferreiro, Nicolás Pastoriza y Santi Capote (Ellos). Y Coque Malla. El madrileño, sin saber de dónde venía todo aquello, se subió al barco poligonero. Uno a uno fueron apareciendo sobre el escenario, siendo presentados por el anterior y diciendo unas palabras. Como maestro de ceremonias se vislumbraba al propio Iván, sobrado de carisma. Tras las presentaciones había que ver que detrás del cachondeo y lo original del proyecto, había algo más. Y ahí es donde fallaron. El setlist fue irregular y de menos a más. Coque Malla puso un punto de calidad con La estatua del jardín botánico, pero, hasta que Noni no cogió las riendas y levantó al público con Dilema, aquello parecía venirse abajo. Después, Iván volvió a merendarse el festival con la segunda interpretación de Turnedo que sonaba en el Sonorama. Además a la manera clásica, haciendo un medley con temas como Dicienueve. Y para finalizar el mejor momento de su actuación, versionando Alaska y Dinarama haciendo cantar a todos los asistentes el Ni tu ni nadie. Costó, pero al final se disfrutó del extraño experimento de La Orquesta, en su última actuación como banda. En el fondo esperamos más propuestas así (es imaginar un grupo con Iván Ferreiro y Santi Balmes y ya te entran los calores).

A partir de ahí de nuevo la disyuntiva clásica de aguantar hasta el final, o coger fuerzas en el camping para acabar al cien por cien el festival. Vistazo al horario y decisión de volver con el concierto de Mujeres. La banda de Barcelona, tenía el papelón (o no) de coincidir en horarios con Supersubmarina. Los únicos conciertos que se solapan en el Sonorama, son los de los dos principales escenarios con el de la carpa de Future Stars. Y ahí aparecieron Mujeres, para ofrecer lo que mejor saben: garaje. Nada más acabar, corriendo al Escenario Heineken para ver por enésima vez a Supersubmarina. En los escenarios principales la cosa ya iba con retraso de casi una hora y gracias a ello llegamos a mitad del concierto de los jienenses. El año pasado se salieron en la Plaza del Trigo y la gente pidió “escenario principal”. Y el Sonorama es como una corrida de toros, si el público saca el pañuelo blanco, la organización concede las dos orejas. Y, aunque sonaron mucho mejor el año pasado que este, poco pareció importar a los asistentes que vibraron como siempre con los de Baeza. Una banda que ya ha creado una solida legión de fans y otra solida base de detractores. Como anécdota del concierto, destacar la curiosa colaboración de la reportera de TV, Cristina Pedroche.

Pasando de puntillas por la electrónica de <>, cogimos sitio para debutar en un directo de El Columpio Asesino. Un grupo del que se escuchaban maravillas de su paso por el Contempopranea pero que aburrió a las ovejas. Obviando las primeras filas, y echando la vista hacia atrás, veías caras largas y la gente apagada. Tan solo con Toro, la gente despertó. Y eso llegó al final del concierto. Cincuenta minutos que echaban por tierra la energía necesaria para acabar la jornada. Muchos salieron de ese concierto con la reserva puesta.

A pesar de ello, antes de marchar a dormir se hizo una nueva visita a la carpa de Future Stars para descubrir a Lüger, una banda que durante toda su actuación hizo saltar a los asistentes con un rock enérgico lleno de distorsiones. Los apuntamos para el futuro.

DOMINGO

Cuando la organización del Sonorama anunció a Amaral como parte del cartel de este año, el moderno de turno “rajó” de ello casi tanto como con lo de Julieta Vengas en el FIB. El pecado de Eva y Juan ya los sabemos todos: tener una docena de estribillos pegadizos. El debate se formó y acabó derivando (y aburriendo) en lo de siempre: ¿Qué es el indie? Bla bla bla…

Semanas, tweets, y comentarios de facebook después, toda discusión quedó en balde. Resulta que la gente sabe disfrutar de la música cuando se entrega con calidad y pasión. Y eso es lo que hacen Eva y Juan. Un sonido perfecto y una voz prodigiosa hicieron disfrutar a quince mil personas en el cierre de la 14ª edición del Sonorama. Vale que quizás Amaral no era lo más “festivalero” para acabar. Pero era domingo, habían pasado cuatro días de conciertos, fiesta y bebida y la gente no daba para más. Así pues, quedó un grato sabor de boca y dio la oportunidad a muchos para descubrir que Amaral trasciende de etiquetas. Hacen buenas canciones y punto. Es lo que importa. Porque a todos se les vio cantar Como hablar o Sin ti no soy nada con lagrimillas en los ojos. También los zaragozanos se supieron adaptar. Más guitarras y un setlist con temas menos coreables por definición y la presentación de varios temas que irán incluidos en el próximo disco: Hacia lo salvaje, Antártida y Montaña rusa.

Tras Amaral, solo apto para los más valientes quedaba una nueva sesión de Chema Rey en el Café Central. Hubieron muchas bajas, pero aún así nos atrevimos a hacer acto de aparición y poder decir hasta el último momento: Yo sobreviví al Sonorama 2011.

Por Víctor Sebastián
Fotos de Nicolás Taberner

Crónica del Jueves y Viernes en el Sonorama 2011

En el Sonorama nunca verás a Strokes, Arcade Fire, Radiohead o The Cure. Pero ¿y qué? Disfrutarás de los bares de tapeo de Aranda del Duero. Del encanto de su casco histórico. De las sesiones de Chema Rey en el Café Central. De un camping en el que el calor no te despierta a las 9 de la mañana. De un concierto a las dos de la tarde donde no mueres de deshidratación. De una piscina gratuita. De lechazo. De embutido. Del kalimotxo. De ir conociendo a la mitad de los asistentes porque todos se quieren conocer. De los comentarios de Iván Ferreiro entre canción y canción.

JUEVES

El que es probablemente el festival más familiar, y con más cantidad de fiesta y encanto por metro cuadrado, empezó su 14ª edición el pasado jueves 11 de agosto. Una edición especial, que ampliaba su oferta a un cuarto día debido a la festividad del 15 de agosto. Así pues, el miedo a no sobrevivir este año se acentuaba.

Hay que reconocer que el cartel de este año no motivaba en exceso. Ninguno de los puntales del indie español formaban parte: Lori Meyers, Love of Lesbian, Vetusta Morla y Standstill. Tampoco apuestas personales (que daba por hecho) como The New Raemon. Daba la sensación que faltaba un reclamo nacional de esa índole para acabar de contentar. En compensación, ofrecía el regreso de Xoel López tras sus tres años haciendo las Americas y el concierto-compensación a Delorean tras los problemas técnicos del año pasado. Lo demás, un interminable número de grupos nacionales, de mayor o menor culto, para satisfacer las necesidades musicales de los sonoritos. Del resto de necesidades más festivaleras, el Sonorama va sobrado.

La jornada gratuita del jueves suele ofrecer la parte más ecléctica del festival. En años anteriores,  entre tanto moderno e indie, aparecían Kiko Veneno o Loquillo. Este año, La Frontera. Sí, los el sonido estilo “cowboy” y los del “límite del bien y del mal”. Y sí, la tocaron. También, un grupo que oscila entre Los 40 y lo independiente: La Sonrisa de Julia. O Coque Malla. Un clásico del pop español que dejó un directo con tintes bastantes melancólicos. Con mucha guitarra acústica y con especial atención a Berlín. Obviamente lo más coreado por todos fue aquello de “no puedo vivir sin ti, no hay manera”. Y para demostrar que sigue manteniendo su estilo “stoniano”, un par de ráfagas rock a cargo de homenajes a su banda de siempre, Los Ronaldos.

En mitad del concierto de Coque Malla, si uno echaba la vista al Escenario Ribera, ya se vislumbraban bastantes fans a la espera de Miss Caffeina. Cuando aparecieron sobre el escenario, se hizo una extraña partición. Las primeras filas fueron copadas por el público femenino. Detrás, los chicos. Al final, todos mezclados disfrutando del pop de temas como Imposibilidad del fenómeno (tema con el que abrieron), Capitán (gran hit) o la pegadiza Lisboa. La sorpresa apareció en forma de colaboración con Zahara. La de Jaen, inseparable de sus “chicos fabulosos”, interpretó con Alberto una versión de Quien sabe nadie de Raphael. Al final, la sensación de que Miss Caffeina en poco más de un año estarán siendo reclamados como cabezas de cartel en los festivales. Al tiempo.

Para finalizar tocaba el plato fuerte del jueves, Triangulo de Amor Bizarro. Los gallegos ofrecieron la actuación perfecta que necesitaba el público a esa hora. Energía, distorsión y guitarras. Algún pero en la calidad de sonido, pero lo ideal para ir enfilando hacia el pueblo, donde esperaba a la gente uno de los clásicos del Sonorama: la sesión de Chema Rey en el Café Central.

VIERNES

Ninguna víctima tras la primera jornada del Sonorama. Tras un pequeño madrugón el viernes, había que enfilar al centro del pueblo para disfrutar de los directos gratuitos. Y de repente, salidos de la nada, Fuel Fandango se marcaron una actuación que obliga a la organización a incluirlos en el escenario principal en la próxima edición. Si a las dos de la tarde miles de personas bailaban y saltaban al ritmo de sus temas mezclando pop, techno y “lorailo” …miedo da lo que pueden ofrecer a las dos de la madrugada.

Ya por la tarde, tocaba el turno de uno de los pocos grupos internacionales: Los Campesinos! Con un estilo un poco “Arcade Fire” en cuanto a puesta en escena, con ocho músicos actuando (violín incluido) y dos voces, se marcaron un directo discreto donde apenas resaltó su tema más conocido: You! Me! Dancing! El público, poco participativo e incluso ausente. Aprobaron, pero sin nota. Justitos.

Como se avecinaba tormenta con Delorean, muchos optaron por reservar algo de fuerzas y disfrutar de Cat People, Sexy Sadie y Second con tranquilidad. O elegir uno de esos grupos y darlo todo. Diremos que nos quedamos con la segunda opción, por lo que gozamos de los gallegos de Cat People a ritmo de Love battle. Eso sí, con tranquilidad y una cerveza en la mano.

Y tras este comentado tridente de conciertos, uno de los platos fuertes del festival: Don Iván Ferreiro. Con sus perennes pantalones de grandes bolsillos, y entre las notas de la BSO de Expediente X (su lado freak nunca lo esconderá, y eso nos encanta), apareció el pequeño genio gallego. Iván, se arriesgó y ganó. A pesar de no interpretar ni un solo tema de Piratas, apostó por lo más representativo de su carrera en solitario e hizo disfrutar a todos con sus temas de despecho, rabia, rencor, tristeza y amor (sí, todo junto). Y el público empatizó con sus temas. Con Extrema pobreza cantabas con tristeza. En Turnedo con desamor. En Farenheit 451 con rabia. Y en Ciudadano A…bueno, en Ciudadano A recordabas al sujeto del que habla la canción (no es casualidad que sea uno de los temas más coreados en los conciertos de Iván). Mientras tanto, Ferreiro estuvo simpatiquísimo, interactuando con el público en todo momento dejando la frase que a la postre mejor definió al festival: “Me encanta el Sonorama, ¿lo sabíais?”.

Tras Ferreiro, sobre las dos de la madrugada, unos chicos de Euskadi que el año anterior tuvieron problemas con el sonido y no pudieron acabar su concierto, consiguieron con su electrónica resucitar a los muertos. Un directo bestial que puso a la gente a bailar de una manera que nadie se paró a pensar que faltaban dos días por delante. Con Deli, aquello parecía que se venía abajo. Cincuenta minutos de sudor, saltos y kalimotxos que volaban por los aires. Ah, esos chicos de Euskadi fueron Delorean. Malditos Delorean.

La réplica al terremoto vasco que acabábamos de presenciar, la pusieron los omnipresentes Dorian. La mayoría de gente ya no estaba para muchos trotes, pero se sacaron fuerzas de flaqueza para disfrutar del medio puñado de hits con los que ya cuenta la banda liderada por Marc. Resaltando una vez más, A cualquier otra parte.

Y ahí es donde fueron los más guerrilleros, a cualquier otra parte. Ya fuera la Carpa Electrónica, con Eme DJ, o a la carpa Future Stars, donde Superframe Video Dj pincharon “temazos” pop sin descanso. Los demás, volvieron exhaustos a sus tiendas. Quedaban dos días y poco resuello.

Por Víctor Sebastián
Fotos de Maider Jiménez

Love of Lesbian se entregan ante 40.000 personas el sábado en el Arenal Sound

We Are Standard anuncia su subida al escenario al grito de “Hola. ¿Cómo estáis? Buenos días”. Con una carga de humor considerable, teniendo en cuenta que les cae encima un Sol abrasador, a pesar de ser última hora de la tarde. Además tienen presente que muchos de los sounders se levantan poco antes de esa hora, ya que se acuestan a altas horas de la madrugada, incluso al mediodía, porque las sesiones en el Arenal Sound 2011 son un no parar.

Sonidos electrónicos para empezar que se alargan unos minutos. Mucha gente entra directa en busca del Escenario Legendario para verlos, se van aglomerando personas frente al escenario cuando antes tan solo había una tímida tercera fila. El público empieza tímido pero ellos no dejan de hacer broma en cada paron entra tema y tema, y aprovechan cada momento para seguir bromeando sobre el calor que tienen. El cantante, con el codo roto, no deja de saltar y bailar, animando también al público a que lo haga. El grupo se entrega, suda la camiseta, y disfrutan con su propio directo. Cantan canciones de su primer disco, y otras en primicia. Gafas de Sol puestas, brazos en alto y se despiden agradeciendo la asistencia. Estos chicos ya tienen dos discos en el mercado y ahora trabajan en un nuevo EP, después de verlos en directo se descubre porque su fórmula funciona. Esperemos que sigan trabajando muchos años más.

La tarde avanza hasta que cae la noche, y ese trance tiene como banda sonora a El Guincho. Nadie se atreve a decir, después de ver este concierto, que los hombres no pueden hacer dos cosas a la vez. Un artista de los pies a la cabeza, con el ritmo caribeño en sus venas, en sus manos y en su voz. Teclados, percusión y todo lo que le eches. Una fábrica de hacer muy buena música. Incluso los silvidos, al son de “Vive”, forman parte de la canción. Temas 100% bailables que los sounders disfrutan con mojito en mano y dejando libres las caderas.

Asombrosa ha sido también la actuación de Miss Cafeína, que tenía al público concentrado desde más de 15 minutos antes de empezar, a pesar de haber otra actuación en marcha, y es que este grupo ha conseguido formar un buen número de fieles que les sigue con eufória. Aplaudidores en alto, coros por parte de los sounders, gritos, bailes,… La respuesta del público fue digna de uno de los conciertos del escenario principal, a pesar de que la banda actuaba en el segundo escenario. Se presentan casi al acabar la actuación, pero son conscientes de que tampoco les hacía falta. A destacar la cantidad de público más jóven, y la canción “Lisboa” en la que cuentan con refuerzos femeninos a la guitarra.

Oficialmente ya es de noche, y el punto más potente, hasta el momento, lo pone Delorean. Espectacular. Esa es la palabra que define el directo de estos chicos, aunque hay que reconocer que tienen un sonido tan bestia, que la voz queda en un segundo plano, o al menos eso les ha pasado en el concierto de hoy. Increíbles los teclados, la intensidad con que los tocan, descalzo y sudando casi desde el primer segundo, el teclado de Delorean no dejo de saltar y emocionarese en cada nota dirante toda la actuación.

Layabouts abre de nuevo el escenario secundario, mientras hacen tiempo para que aparezcan en escena los Rinocerose, que se curran algunas frases en castellano para presentarse y para dar las gracias al público. Vestidos de blanco (la banda) y negro (los cantantes), ella entera de cuero ceñido, está espectacular. Ya empieza a no caber ni un alfiler, y los temas son tan cañeros que desde el escenario se aprecian cabezas botantes al ritmo de la música. Es emocionante ver como la música puede transmitir y unir a miles de personas. El cantante anima a todos los sounders a hacer palmas, al grito de “everybody!!”.

Love of Lesbian empiezan fuerte con “John Boy”. Ha sido uno de los conciertos más largos del Arenal Sound 2011, a pesar de que el público ya ha tenido la oportunidad de ver sus directos en practicamente todos los festivales españoles del verano. No defraudaron a sus fans incondicionales ya que tocaron su repertorio habitual, tal vez incluso demasiado monótonos para aquellos que los han visto ya tantas veces. Con flotadores de playa y pelucas arriba del escenario ofrecen muy buen ambiente en el que los coros están más que asegurados por parte del público.

The Suicide of Western Culture ofrecen de nuevo el subidón de la noche después del parón de más de media hora que decepcionó un poco a los sounders. Despliegan una pancarta arriba del escenario que decía “Madrid resiste” haciendo referencia, una vez más en este festival, al movimiento 15M. La fiesta ha continuado con Orbital Dj Set que ha sido sencillamente alucinante. Damos por finalizado el Festival Arenal Sound 2011, ha falta de disfrutar esta noche de domingo de una oferta un tanto diferente, con un repertorio más rumbero y con unas expectativas de afluencia de público algo menores. Ahora solo queda esperar con ganas una nueva edición para el 2012.

Por Anna Cerveró
Fotos de Raúl Salguero

Espectaculares Vetusta Morla y Scissor Sisters en la segunda jornada del Arenal Sound

Arranca el segundo día de festival a las 19 en el Escanario Legendario. Los chicos de Dinero son los encargados de poner la música de esta primera hora del viernes. No está nada mal para empezar, teniendo en cuenta que el rock de Dinero en directo transmite una fuerza considerable y eso no deja indiferente al público.

Son bastantes los sounders que se concentran frente al escenario (en especial si lo comparamos con el día de yer a las mismas horas), además lo hacen de una manera muy activa. Hay ganas de moverse, de bailar, de corear a la banda. La gente conoce las canciones y eso siempre da mucha vida a un concierto. Las tres primeras las tocan de un tirón. Empiezan a sudar, muestra de que nos lo están dando todo. Entre esos primeros temas suenan “El Momento Perfecto”y “UU.AA.”
Sigue la fiesta con “Trastorno Bipolar” y a cada canción la cosa se anima más todavía. El cantante bromera y asegura que es el público con más carne a la vista que ha visto nunca, y eso lo agradece. Eso da pie a que la exijan desde bajo que se quite la camiseta y él se hace un poco de rogar, pero finalmente elige el tema “Vaya Panorama” para hacerlo, al son de gritos que agradecen ese feedback entre el grupo y el público.

Llega el turno de los valencianos La Habitación Roja sobre el mismo escenario a las 20 de la tarde. Se presentan en valenciano y hacen alguna otra referencia al hecho de que están tocando en su tierra. La primera canción destacable del concierto llega con “Un día perfecto”. La gente se viene arriba. Sigue llenándose el recinto y algunos empiezan a coger sitio en el Escenario DAS para poder ver a Triángulo de Amor Bizarro y el resto de grupos que más tarde actuarán allí. Los valencianos siguen con uno de sus temas más populares, “Febrero”. La gente conoce la canción, practicamente todos los presentes la cantan y la bailan. El grupo se siente acompañado y eso se demuestra en la entrega sobre los tablones de Legendario. Entre las últimas letras suena “Posidonia”, que la dedican al Mar Mediterráneo y a todas sus gentes.
En la programación han habido algunos cambios. Tulsa se cae y en su lugar llegan The Nasties. Paul Thomson, del Escenario Coca-Cola también se cancela a última hora y el hueco que dejan lo cubre un DJ residente de la Sala Razzmatazz de Barcelona.

Vetusta Morla, los más aclamados sin duda de las bandas nacionales han dado un espectáculo increible. Realmente faltan palabras cuando pretendes describir algo que ha sido todo sentimiento. El público se une y tarare canciones al unisono antes de que los artistas aparezcan es escena. Salen al escenario, el cantante da la espalda unos segundos a los sounders que enloquecen al verlos preparados. Empiezan con “Los Días Raros”, “Copenhaguen”, “Lo Que Te Hace Grande”, “Escudo Humano”, “Cenas Agenas”, “Sálvese Quién Pueda”, “Valiente”, “Maldita Dulzura”, “Rey Sol”, “Un Día En El Mundo”, “El Hombre Del Saco”, “La Cuadratura Del Círculo”, y alguna más que seguro se nos ha escapado. Comienzan con temas nuevos, al fin y al cabo están aquí para presentarnos Mapas, su último trabajo, pero el paso del concierto da lugar a las canciones más antiguas, aquellas que todos ya tenemos asimiladas y disfrutamos cantando y teniendo el honor de hacerle los coros en directo a la banda.

Las luces han dado un juego increible a este directo. Empezando con tonos rojos, naranjas y cálidos en general, para acabar con un blanco hielo intenso, a modo flash, como si de una maratón de fotografía se tratase. La intensidad de este directo ha sido bárbara. Ver como los músicas están compenetrados entre sí, como bailan todos al mismo ritmo, como cantan con los ojos cerrados porque sienten sus temas más que nadie. La entrega de la banda es inmejorable, no se les puede recriminar nada, nos lo han dado todo sin pedir nada a cambio, y es que tampoco les hacía falta pedirlo, pues desde el minuto cero han recibido el calor de todos los sounders. Miles de personas concentradas en un punto en concreto en un momento concreto, con un solo objetivo común; disfrutar del directo de Vetusta Morla.

Destacar la mención especial y el apoyo que estos chicos ofrecen a todo lo que estos días está pasando en la Plaza Sol de Madrid, en referencia al movimiento 15M. No son los primeros, y quizás tampoco los últimos, artistas que han pasado por este festival y han querido dejar su declaración, explícita y pública, de apoyo a este movimiento social que parece que vuelve a coger la fuerza que algunos habían dado por perdida.

Es la hora de la cenicienta, y le toca el turno, de nuevo, a unos valencianos. Se trata del gran directo que se han currado los Twelve Dolls a medianoche, unos chicos que da la sensación que estén más valorados en el extranjero que en su propia tierra, aunque si no me equivoco esto empieza a cambiar. Al grito de “Bona nit” los chicos han empezado el concierto en el que han tocado tanto temas nuevos, en castellano, como otros de anteriores trabajos, en los que las letras eran en inglés. Una banda cercana al público y muy entragada en el escenario.

Ahora sí, el turno es para los internacionales más esperados por los sounders, en esta jornada de viernes. Estamos hablando ni más ni menos que de los extrambóticos y divertidos Scissor Sisters. Aparecen en escena primero la banda y después ellos, tras haber lanzado al público unos tubos metálicos flotantes. El concierto se alarga hasta pasada la hora. De fondo de escenario unas tijeras multicolor, y ellos vestidos con trajes galácticos de tonos azules eléctricos. Además se han cambiado y nos han ofrecido la oportunidad de conocer más de un “modelito” de su repertorio. Al principio los presenta una voz en off, pero después sin duda brilla la voz de ella, la energía de ambos y la sinérgia que ofrecen en sus coreografías. Un espectáculo de danza, de color y de alegria. Se esfuerzan y ofrecen algunas frases en castellano al público, que las recibe con gran entusiasmo y entre gritos de locura desatada. La noche ya está desenfrenada, nada la parará, y menos si el ritmo de Scissor Sister sigue sonando durante un buen rato. Temazo, uno detrás de otro, sin tregua.

Vive la Fête llega a las 2 y media de la noche. Si tuviese que elegir una palabra para describir el directo, sería un verbo; bailar. La chica se ha entregado tantísimo esta noche que era practicamente imposible que el público no se contagiara. Todo el festival se mueve y baila de manera desenfadad, sin complejos, sin nada que guardarse. Alegría y buen rollo es lo que se respira durante todo el directo. Con algunas versiones como “Palomitas de Maíz o “SuperStar” sigue la marcha del concierto con el público totalmente volcado con el grupo. Da gusto disfrutar de un ambiente tan bueno, una atmósfera que se consigue gracias a la actitud de los artistas y a su manera de saberla transmitir a los que estamos bajo del escenario.
A partir de aquí llegan los temas más “cañeros” de la mano de Calvin Harris y EME DJ. Cierran la noche en el escenario principal con los ritmos más potentes. El público ya va lanzado y para ellos nada puede ir a peor. Un tornado de eufória arrasa el final de esta segunda jornada del Arenal Sound 2011.

Por Anna Cerveró
Fotos de Raúl Salguero

Dorian y Russian Red destacan en la primera noche del Arenal Sound 2011

Escenario Legendario. Tímidos y al grito irónico de “Cuidado con las avalanchas” empezaban a tocar estos chicos, bajo un Sol de justicia, y un público escaso, pero con ganas de empezar a coger el ritmo de esta edición del Arenal Sound 2011.

Poco a poco el Sol se escondía para dar paso a la llegada, cada vez más masiva, de los sounders, que llegaban directos de la playa, muchos de ellos sin quitarse si quiera el traje de baño. Como peculiaridad a destacar del concierto de Los Últimos bañistas es el hecho de que hoy fuesen 5 arriba del escenario. Antonio, amigo y colaborador de la banda, ha gozado de su minuto de gloria, con una mención especial por parte de sus colegas.

Seguíamos en Legendario y la noche caía mientras Supersubmarina subía a lo más alto, empezando con sus mejores temas, como es “Ana”. La gente se venía arriba y sorprendentemente se ha animado todavía más cuando sonaban el par de temas nuevos que los de Baeza han presentado hoy en directo al público de Burriana. Intercambiando temas viejos y nuevos mientras en la primera fila la gente cantaba las letras y se aglomeraba para dejar paso a los que seguían llegando al recinto. Hay que destacar el tema “Ciento Cero”, en el que han animado a la gente a cantar, pasándoles el poder del micrófono. Nada decepcionante la respuesta que han recibido, lo cuál les ha motivado para acabar de la mejor manera posible.

Llega la hora de dar paso al Escenario DAS, en el que los Dorian, a las 21h han dado un magnífico espectáculo. Lo más impresionante ha sido ver como la gente cambiaba de escenario y se movía una marea humana directa a conseguir una primera fila para ver el concierto. Con los primeror gritos aparecía Belly en escena, con un brillante vestido negro. Los gritos han ido aumentando conforme avanzaba el concierto pero claramente el momento a destacar ha sido cuando pedían palmas al público para dar la entrada a su tema más famoso, y con el que empezaron a colarse en muchos hogares, “A Cualquier Otra Parte”. La despedida de Dorian ha sido una petición de la banda, en el que han deseado a todos los sounders un “Feliz festival a todos”.

The Charlatans tampoco ha defraudado a nadie y han sudado como los que más encima del escenario, lo que demuestra que nos han dado lo mejor de si. Con su estética retro y sus temas intensos se han metido al público en el bolsillo.

Y sin olvidar el Escenario legendario, volvía a iluminarse a las 24h para presentar a Polock, un grupo valenciano que esta, literalmente, en casa, y eso se ha notado en su soltura. A pesar del reconociemiento que estos jóvenes talentos están consiguiendo internacionalmente, no han estado especialmente brillantes. Ha sido un concierto muy correcto y corto, aunque el timming, evidentemente, no dependía de ellos.

La curiosidad a destacar de Polock ha sido el “bia bis” que han hecho al terminar el directo, algo que no se suele hacer en este tipo de eventos, y que ha descolocado al público que ya estaba marchándose de nuevo al Escenario Das para ver bien de cerca a la solicitada Russian Rad.

La cantante, entre los primero temas, ha dedicado uno a su amigo Charlie, se trataba de la canción “I Hate You But I Love You”, que al parecer a éste le gusta en especial. Hay que decir que Lourdes gana muchísimo en directo, y ello se debe en gran parte a la banda de lujo que la acompaña, que además de estilo en el escenario, le aportan un sonido brillante.

La artista, seguida por sus fans incondicionales que cantában las canciones con entusiasmo, también ha supuesto un punto de inflexión en la noche, ya que son temas, en su mayoría, demasiado tranquilos para el ritmo que había cogido a esas horas el público. Gente que aprovechaba para cenar (o esas horas, más bien para el resopón), y otra gente que agradecía bajar un poco la intensidad para poder coger aire y recuperar fuerzas.

Por su parte, Lourdes aseguraba en el escenario que era el bolo en el que hacía por primera vez un montón de cosas. La primera vez que habían tantas manos levantadas durante “The Sun The Trees”, el último single de su nuevo disco, del que ha estrenado videoclip recientemente. Por otro lado, este era también su último concierto antes de unas merecidas vacaciones.

A partir de Russian Red todo ha ido aumentando, de sonido, de público, de oscuridad, de volumen, de saltos, de intensidad,… En definitiva ya nada podía estropear lo que ha sido un cierre de noche espectacular.

The Hurts y The Leadings, como cabezas de cartel del día de hoy han sido los directos más espectaculares del jueves. Sonidos eléctricos, elegantes, potentes y profundos a la vez. Todo ha tenido cabida durante el espacio de tiempo en el que las emociones estában a flor de piel.

¿Qué podemos contar de un DJ que no imaginásemos ya? Tiga se define como pura energía, vibración arriba y abajo del escenario. Saltában chispas entre el público y allí ya solo quedaban los que estaban dispuestos a dar el 100%, y hay que decir que no eran pocos.

Un primer día de festival que no ha hecho más que dejarnos a todos con ganas de más.

Por Anna Cerveró
Fotos de Anna Cerveró

Más de 6.000 personas se encandilaron con Sergio Dalma en el Amstel Música en Grande 2011

Sergio Dalma llevó este jueves 28 de Julio a más de 6.000 personas a “transitar” por la “Vía Dalma”, nombre de su último disco, en la segunda jornada del Amstel Música en Grande 2011. El cantante español presentó su último trabajo al público que asistió a esta cita, enmarcada dentro de las fiestas de la Semana Grande de Santander.

“Via Dalma”, nombre de este disco con el que actualmente recorre toda España en su gira promocional, recoge las adaptaciones en castellano de los clásicos italianos que Sergio Dalma ha interpretado a lo largo de su trayectoria. “Bienvenidos a la Vía Dalma”, les dijo el artista a los espectadores que asistieron a su concierto en el escenario instalado sobre la Campa de La Magdalena, a quienes invitó a “transitar” por “una calle que es muy nuestra”.

Producido por Claudio Guidetti, encargado entre otros de artistas italianos como Eros Ramazzotti o Humberto Tozzi. “Via Dalma” incluye versiones de temas como “Yo caminaré”, “De amor ya no se muere” o “El jardín prohibido”, que Dalma alternó con clásicos suyos, como “Castigado por pensar en ti” o “Bailar pegados”.

El artista volvió a demostrar las tablas que tiene sobre el escenario, esa simpatía y cercanía que tiene con todo su público y que le ha hecho tan grande, a pesar de no ser un hombre muy alto. También cautivó a sus fans con esa voz tan peculiar que le caracteriza y que es perfecta para el estilo de baladas a las que nos tiene acostumbrados.

Fue un gran concierto que mucho de los presentes no olvidará así como así. Recomendamos asistir a cualquiera de los directos que todavía tiene en su gira, porque a buen seguro disfrutarás de un buen espectáculo.

Fotos de Pablo Lanza

Más de 15.000 personas vibran con Carlos Baute en su concierto de Santander

La Campa de la Magdalena registró una espectacular entrada con el cantante venezolano, que presentaba su nuevo disco “Amarte Bien”. Hoy turno para Sergio Dalma y mañana para Maldita Nerea y Carlos Jean.

Alrededor de 15.000 personas disfrutaron de la actuación Carlos Baute. Recién llegado de tierras latinoamericanas, el cantante venezolano fue el encargado de inaugurar la edición 2011 del Música en Grande de Amstel que terminará el próximo lunes.

Baute presentó su último trabajo ante el numeroso público que se dio cita en la Campa de la Magdalena. “Amarte bien” es el título de este trabajo, el sexto en su carrera, con el que ha conseguido ya un disco de oro y del que es compositor de todas las letras, centradas en el amor.

Baute se dedicó a modificar las letras de sus canciones para hacer referencias a Santander y España con lo que se ganó al público desde el principio. El cantante se declaró fan de Cantabria, lugar donde estará hasta el viernes.

El público, que se congregó a la entrada del recinto de La Magdalena desde horas antes del concierto, también disfrutó de la actuación de Belgrado, la banda formada por el santanderino Chema Ruiz, ex bajo de El Canto del Loco, junto a sus amigos de adolescencia, la vocalista funk y soul Inés Pardo, y el músico y emprendedor Mario de Inocencio.

Fue todo un espectáculo al que estuvimos encantados de asistir y disfrutar con vosotros.

Por Pablo Lanza
Fotos de Pablo Lanza

Crónica del Low Cost Festival 2011

Standstill es el mejor grupo nacional. Y con esto podría acabar la crónica. Pero no sería justo. Sería como alabar solo el juego del Barça y restar meritos al Real Madrid que aguantó hasta el final. Y no mencionar que hay un Valencia o un Sevilla por ahí dando guerra. O lo que es lo mismo, tras la banda de Enric Montefusco, hay unos tal Love of Lesbian que prácticamente están a su nivel. Un poco más alejados, Vetusta Morla y Lori Meyers. Y todos ellos se juntaron el pasado fin de semana en una ciudad deportiva de Benidorm.

La tercera edición del Low Cost será recordada porque juntó a las cuatro bandas más en forma del indie nacional. Hay quien dirá que no estaban Los Planetas. Otros que Triangulo de amor bizarro. La música es subjetividad y es parte de la grandeza que tiene. Pero nadie puede negar que Lori Meyers son los mayores revienta-festivales que hay ahora mismo, que Vetusta Morla llegan a la gente de una manera sobrenatural y que Love of Lesbian tienen las mejores letras y el top 3 de mejores directos nacionales. Y luego está lo de Standstill. Son más de culto y tienen menos ventas. Carecen de la parte histriónica-simpática de Santi Balmes o no se mueven sobre el escenario como Noni y los suyos. Da igual. Enric, los Rickys o Piti Lavado ofrecen lo más esencial de un concierto, que no es otra cosa que la representación máxima del presente. El placer de lo efímero e irrepetible. Acaban con Adelante Bonaparte y se marchan del escenario como si nada. Y tú te quedas ahí, con la camiseta pesando cinco kilos más por el sudor y la sonrisa del estúpido que se acaba de enamorar.

Hay que reconocerlo. Por poco nos lo perdimos. A las doce de la noche del sábado estaban programados Love of Lesbian. Cuarenta y cinco minutos después, Standstill. Si querías quedarte al fiestón lesbiano que se iba a montar, te perdías más de la mitad de la banda de los barbudos. Si querías ir a estos, solo veías tres cuartos de hora de directo lesbiano. Servidor, que ha asistido a una docena de conciertos de Love of Lesbian decidió en el último momento la segunda opción. Disfrutar de la primera parte de LOL, y abandonarlos justo en Incendios de nieve. Y huelga decir que Santi y los suyos ofrecieron un (medio) concierto increíble. El setlist, votado por los fans, fue un continuo ataque de hit tras hit. Que empezaran con la propia John Boy, ya dejaba claro que no iban a dar una tregua y que iban a ponérselo difícil a los “traidores” que íbamos a huir en mitad del concierto. Y costó huir.

El día anterior se pudo disfrutar de la vuelta de Vetusta Morla. Quitando los que pudieron asistir al SOS, la mayoría de la gente no había escuchado la defensa de Mapas en directo. Y la verdad es que Pucho y los suyos han vuelto en plena forma. Supieron intercalar temas de ambos discos a la perfección. Si la elección de Los días raros como inicio del disco es perfecta, en directo es aún mucho más. Una canción especial. Épica. De esas que van poco a poco para acabar en un clímax final que hace que el concierto empiece ya desde arriba. A partir de ahí ya nada puede salir mal. Lo que te hace grande, Un día en el mundo, En el río o Valiente se encargan de ello. Y para el final, catorce mil personas saltando a ritmo de La cuadratura del círculo.

La cuarta punta de lanza del pop nacional es Lori Meyers. El grupo más en forma en directo. Hasta el punto de ir al Dcode o al FIB y arrasar. Y dejar mejor sabor de boca que los propios Strokes. El Low Cost no fue menos. Aunque la gente tardó algo en arrancar, la sucesión de hits de los de Granada acabó consiguiendo que a la gente les “faltara pista para bailar su canción”. Trajeados a lo Reservoir Dogs, ofrecieron el setlist que vienen haciendo en todos los festivales. Y donde están demostrando que Cuando el destino nos alcance era un disco para darle tiempo y juzgarlo en directo. A-ha han vuelto o Mi realidad son ya más coreadas que Dilema o Luces de neón.

Entre medias y lo largo de los tres días de festival, pasearon su directo Fangoria, Mika, Supersubmarina, L.A. (coincidente en horario con Mando Diao, para desgracia de muchos), o Sidonie. La banda de Barcelona abrió la jornada del viernes en el escenario principal. Con poca gente al inicio. Un concierto que resultó algo frío para lo que Sidonie suele ofrecer. Sonaron varios de los temas clásicos de su repertorio, de cuando hacían discos psicodélicos en inglés. Y psicodélico será precisamente el próximo en el que ya están trabajando, del que ofrecieron un adelanto, El bosque.

Pero ninguno de estos grupos eran los cabezas de cartel. Eso correspondía al propio Mika, The Pains of being pure at heart y a Mando Diao. The Pains, muy prolíficos a visitar nuestro país, decepcionaron con un concierto muy lineal en el que ninguno de sus mejores temas del Belong resaltaron. Pasaron sin pena ni gloria por el festival. Por su parte, los suecos de Mando Diao en vez de traer su lado más salvaje y garaje, con This is the modern o Chi Ga, optaron por el lado más acústico y tranquilo. Ejemplos de ello fueron Gloria o Mr. Moon. Incluso en Dance with somebody predominaban más los teclados que las guitarras. A pesar de no ofrecer ese rollo años 60 que los hace tan exitosos, consiguieron poner el escenario principal del Low Cost “patas arriba”.

Al final, una tercera edición que superó con creces a la anterior en todos los niveles (principalmente por el acertado cambio de recinto). Una edición que será recordada porque un puñado de bandas nacionales pusieron a bailar a catorce mil personas. Por encima de la electrónica. Por encima de Mando Diao. Y todo ello en el fin de semana que murió Amy Winehouse.

Por Víctor Sebastián

The Ting Tings y Russian Red brillan en el cierre del Santander Music 2011

Alrededor de 9000 personas han disfrutado del Santander Music durante los tres días. El duo británico, The Ting Tings, y el grupo de Lourdes Hernández, cerraron la tercera edición, aunque fueron Hola a Todo el Mundo los que inauguraron la tercera y última jornada del Santander Music. El grupo madrileño, vestido de superhéroes como siempre, mostraron su puro sonido Pop de principio a fin. Tras el “A Movement Between These Two” daban paso a Russian Red.

La cantautora madrileña, Lourdes Hernández, se ganó al numeroso público con canciones como “Cigarettes’’ o ‘‘Everyday Everynight’’, además recordó en varias ocasiones sus vacaciones cuando era pequeña por la capital cántabra. A las 23:30h saltaba uno de los grupos más esperado de la noche santanderina, The Ting Tings. El dúo británico (nominados a un Premio Grammy) dejaron boquiabiertos al numeroso público que se daba cita sobre el ‘Escenario Amstel’.

No es habitual que un par de personas se repartan prácticamente diez instrumentos y sean capaces de tocar amplios repertorios sin parar. Jules de Martino, que no se quiso olvidar de Amy Winehouse, compagina la batería, la guitarra, el bajo y el piano. Y la otra componente del grupo, Katie White, la guitarra, el bajo, el bombo y el cencerro. Todo ello, junto con sus voces hicieron un directo espectacular que junto con Mando Diao – que actúo en la noche del viernes – serán los grupos a recordar de la edición del 2011.

No se olvidaron de nada, hasta Katie White tenía preparado una especia de ‘chuleta’ para saludar y hablar al público en español. El dúo británico se inició con “Silence” y terminaron con “That’s not My Name” – canción que llegó a ser número uno en las listas británicas hace tres años- , por medio, sonaron otras grandes piezas como “Hands”, “Great dj”, “Hang it Up”, “Fruit Machine”, “We walk”, “Give it Back”

Completó la noche el directo de los franceses Jamaica, cerrando el Escenario Santander Creativa, y el broche de oro lo puso el master de DFA Records, James Murphy, con una sesión exquisita que clausuró la tercera edición del Festival.

El balance del Santander Music 2011, según la organización, fue positivo. Cerca de 9.000 asistentes se dieron cita durante los tres días. El festival contó con un centenar de periodistas acreditados de diferentes partes de la Península Ibérica.

Del Santander Music al “Musica en Grande”

Mañana martes comenzará una nueva edición del “Santander Música en Grande”. El encargado de inaugurarlo será Carlos Baute, que llega a España para presentar su último disco “Amarte bien”. El grupo Belgrado actuará como teloneros en lo que es también la presentación de su nuevo disco en 2011.

Otros de los artistas que desfilaran durante la semana serán Sergio Dalma, Maldita Nerea, Carlos Jean, Luz Casal, Rulo y La Contrabanda, Txarrena y el veterano cantante, Raphael.

Por Pablo Lanza
Fotos de Pablo Lanza

Crónica del concierto de Vetusta Morla en la Feria de Julio de Valencia 2011

En la tarde calurosa del 23 de Julio de 2011 en la ciudad mediterránea de Valencia, dentro de un marco tan llamativo como son los Jardines de Viveros, se agrupaba cada vez más gente para intentar hacerse con un buen sitio para el concierto que iba a tener lugar más tarde.

Para abrir la jornada, el grupo Eladio y los Seres Queridos hicieron gala de un poderoso directo en el que presentaron las canciones de su nuevo disco homonimo y con el que mucha gente vibró desde las 20:30 que dió comienzo el concierto. A pesar de lo desconocido del nombre y de lo poco habitual que son en algunos sitios todavía, Eladio cuenta con un gran número de fans que los siguen en cada lugar. Prueba de ello son la cantidad de personas que ayer coreaban sus canciones y seguían las letras de principio a fin. Mientras sobre el escenario Eladio daba lo mejor de si junto a los componentes del grupo, yo me mantenía a la espera de poder acceder al recinto cuando fuese la hora de Vetusta Morla, ya que no se me permitia el acceso al público con la cámara de fotos, que tenía preparada para las tres primeras canciones de Pucho y sus amigos.

Conforme se iba haciendo la hora de Vetusta Morla, el cielo de Valencia comenzaba a amenazar con tormenta, pero finalmente el único alubión que tuvimos fue el de la cantidad de canciones que ofrecieron posteriormente los de Tres Cantos.

Huelga decir que actualmente uno de los mejores grupos en directo en el panorama nacional son los de Madrid. Vetusta Morla sorprende no solo por el repertorio de temas que interpreta sobre el escenario, o por lo menos ayer no había manera de que dejáramos que abandonasen el concierto, sino también por la calidad de su interpretación y por la impresionante voz de Pucho. A pesar de la notable afonía que acompañaba al cantante anoche, y de que en algunas ocasiones el volumen de los instrumentos no dejaban apenas escuchar su voz, hay que decir que el joven artista deslumbró una vez más a todos los presentes con el chorro de energía que sale de su boca en cada una de sus notas y de sus canciones. Espectacular.

Desde el Foso

En las tres primeras canciones del concierto pude disfrutar como fotógrafo de Conciertos10 del acceso permitido al foso del escenario para poder realizar las pertinentes fotos del evento que además podéis ver en este post, y también en el Facebook oficial de la web. Interpretó tres canciones de su nuevo disco, publicado este mismo año con el nombre de “Mapas”. Fue su forma de anunciar que el concierto iba a ser un increíble recuerdo y un espectacular despliegue de energía y poderío sobre el escenario. Porque si una cosa está clara, a parte de la voz que posee Pucho, es que se deja absolutamente todo en cada momento. Se entrega en cuerpo y alma a sus fans y al público que anoche abarrotaba el recinto de conciertos.

Según la organización, el de Vetusta Morla fue uno de los conciertos de la Feria de Julio 2011 más concurridos. Entre los más vistos este año estaban Dani Martín, Iggy Pop o Andrés Calamaro. Los de Tres Cantos demostraron ayer que no tienen que envidiar a ninguno de estos artistas, y que la legión de fans que tiene a sus espaldas va aumentando cada día que pasa, y cada concierto que ofrece congrega más y más público.

Dio comienzo la actuación de Vetusta con cierto retraso y tras la impaciencia de algunos de los presentes, que comenzaron a silbar debido a las ganas que tenían de ver a su grupo en la palestra. A las 22:20 saltó la banda al escenario, y sin mediar palabra comenzaron a interpretar su primera canción de la noche, “Dias Raros”, el primer tema del último disco, que pese a ser una de las canciones más largas y más lentas del álbum, anoche sonó de una manera especial. Y es que Vetusta Morla ofrece en cada concierto versiones de sus propios temas. Si bien no los modifica en gran medida, si que es verdad que los adapta según la ocasión. Y anoche la gente quería vibrar y quería gozar con las canciones de la banda de Indie más laureada de los últimos años. Es por esto que Pucho nos regaló un primer tema absolutamente explosivo, con el que reventó el silencio que asolaba la húmeda noche valenciana. De ahí pasó a “Boca en la Tierra”, una canción que deslubró a todo el mundo gracias entre otras cosas a la letra de la misma, que sencillamente se muestra espectacular. “En el rio” resultó ser la tercera interpretación de la noche. El tema es el que han utilizado para promocionar el disco, y anoche sirvió para dar paso al saludo del grupo a la ciudad de Valencia.

Continúan con un gran concierto

Tal y como hemos comentado, la noche prometía, y sobretodo tras las 3 primeras obras de arte que nos regalaron. Un repertorio verdaderamente completo fue lo que nos ofrecieron Vetusta Morla, que no dieron tregua ni descanso, y la simbiosis que consiguieron con el público fue de mención. Un público entregado que no dejó de corear y gritar cada una de las letras que sonaron durante toda la actuación, en muchas ocasiones silenciando la voz del propio Pucho, que demostró una increíble fuerza y energía durante toda la noche.

En el concierto nos ofrecieron el repertorio completo de canciones de su nuevo disco, desde principio a fin, aunque con las sorpresas de interpretar temas del primer álbum del grupo, “Un día en el mundo”. De este segundo cd los de Tres Cantos prácticamente hicieron sonar todas las canciones del álbum, incluso hubo un momento especial durante la velada con el tema “Pequeño desastre animal”. Éste tuvo lugar en el primer bis de la noche, cuando una vez el grupo había concluido el concierto, y tras reaparecer por primera vez, Pucho dijo que provarían una cosa que nunca antes habían hecho en directo. El asunto consistía en que el vocalista bajó del escenario y en las vallas que separaban el foso del público se apoyó para cantar la canción en acústico. Sin duda fue uno de los momentos más especiales, ya que se acercó a sus fans como nunca antes lo había hecho. La gente de la primera fila del recinto sin duda no olvidará el concierto. De hecho, una de las chicas que se agolpaba en las vayas se agarró al cantante, que entre sonrisas comentó “tranquila que no me voy a ir”. Sin duda un ejemplo de artista y de persona.

Éste no fue el único momento especial de la velada, ya que durante el concierto, Vetusta Morla recordó el movimiento del 15M y a la gente implicada en las marchas a favor del pueblo, algo que sin duda cautivó a los fans del grupo. Además, tuvo el detalle de recordar a la recien fallecida Amy Winehouse a quién alabó y con quién según Pucho, les hubiera encantado hacer una colaboración.

Tras repetir otros dos bises, en los que el grupo reapareció sobre el escenario, y con sendas ovaciones cada vez que paraban de interpretar un tema, finalmente concluyó el concierto de Vetusta Morla en los Jardines de Viveros de Valencia. Un concierto de casi 2 horas de duración que no dejó indiferente a nadie, y que para mi ha sido uno de los mejores de la Feria de Julio de la capital del Turia 2011. Sin duda recomendamos que si te gusta la música y los conciertos, no debes de perderte uno de los mejores directos del panorama nacional actual. La próxima cita de Vetusta Morla será en el Festival Arenal Sound de Burriana, en castellón durante la primera semana del mes de Agosto.

Por Raúl Salguero
Fotos de Raúl Salguero

Mando Diao triunfa en la segunda jornada del Santander Music Festival 2011

El grupo sueco, que no se olvido de la tragedia en Oslo, puso el listón muy alto al resto de los grupos que actuaron durante la noche santanderina. Crystal Figthers, The Pains of Being Pure at Heart y el Guincho fueron también protagonistas en Santander.

Comenzó, para muchos, la tercera edición del Santander Músic 2011. Tras la jornada inaugural del pasado jueves en el Escenario Santander, la campa de la Magdalena se vistió de gala para acoger los conciertos de Polock, The Pains of Being Pure at Heart, Mando Diao, Crystal Fighters y el Guincho.

Las luces y los altavoces se estrenaron en el escenario “Santander Creativa” con el joven grupo “Polock” que presentó su disco “Gettin Down from the trees”. No tardaron en convencer al numeroso público que iba llegando al recinto al igual que The Pains of Being Pure at Heart. El grupo liderado por Kip Berman fue el primero en subirse al gran escenario Amstel.

DJ Patrullero se encargó de ir calentando el ambiente para dar paso a una de las citas más esperadas de la noche santanderina. A las 23:39h saltaban a escena Mando Diao. Los de Borlange (Suecia), consternados por la tragedia de Oslo, firmaron el mejor concierto de la noche que fue respaldada por una gran afluencia de público. Su espectacular directo con canciones como “Before rock and roll”, “Mr Moon”, “Gloria” o “God Knows” no será fácil de olvidar. El grupo sueco tocará hoy en Low Cost de Benidorm. Hora y media más tarde, la banda anglo/navarra Crystal Fighters continuó una espectacular noche que terminaría con El Guincho. El grupo canario puso punto y final a casi ocho horas de música ininterrumpida.

Y HOY…

En la jornada de clausura de Santander Music cobrará más importancia la escena nacional, desde las 20.00 horas que comenzarán los conciertos, directos de bandas con propuestas pop más actuales como Russian Red o la banda madrileña Hola a Todo el Mundo, que serán encargados de abrir el Festival, tras Plastic Adict djs. La escena internacional se apropiará de los últimos directos de Santander Music, con los británicos The Ting Tings, el dúo francés Jamaica o una de las actuaciones más esperadas, James Murphy, líder de la banda LCD Soundsystem y seños de DFA records.

Por Pablo Lanza
Fotos de Pablo Lanza

Crónica del concierto de Moby en el Poble Espanyol de Barcelona

Conciertos 10 está allí, en ese entorno tan especial, tan distinto, esperando a que empiece el espectáculo. Miramos a nuestro alrededor. El público no puede ser más variado. Hay gente de todas las edades, de todos los estilos, aunque la media está entre los 30 y 40 años (más bien en el medio de este intervalo) y, como nosotros, están extrañados de que un concierto así, a priori con tanta calidad y gasto de energía, pueda registrarse a principio de semana.

Inevitable hacer una panorámica visual no sólo para ver a la gente sino también el espacio. La plaza mayor de Poble Espanyol está repleta y nos traslada a esos veranos de la infancia y la adolescencia, a las fiestas típicas del pueblo en que veraneas, en que no sonaba precisamente Moby, sino alguna orquesta trasnochada, alguna verbena o alguna discomóvil con canciones del verano. Pero, que nosotros sepamos, ninguna canción de Richard Melville ha alcanzado la gloria de coronarse como temazo del estío al nivel de King África o Georgie Dann. Y menos mal… ¡¡él nunca lo haría!!

Lo que dan de sí 6 minutos para reflexionar, hasta que comienza el concierto y un juego de luces flotantes nos muestra el escenario vacío mientras suena God moving over the face of waters, una intro pensada para encender los ánimos del público que ya comenzaba a recordar los momentos de juventud en que lo bailaban y no precisamente en Poble Espanyol. No existe mejor arranque para recibir a Richard Melville Hall y la banda que le acompaña: batería, bajo, teclados, violin y violoncello que se superponen a bases pregrabadas de las que el líder de Moby abusa (una de las cosas que quizá se le pueden reprochar). Pero musicalmente es un concierto de gran calidad, los instrumentos suenan increíbles y se superponen a esas bases que, como tales, son la raíz para que los espectadores no paren de moverse.

Melville no para. Comienza fuerte. Se desplaza de lado a lado del escenario. Levanta los brazos al aire. Pasa de canción a canción por la guitarra eléctrica, las congas y el teclado. Está pletórico. Su energía contagia al público, a pesar de que no canta hasta la quinta canción del concierto, nada importa. Él lo vive, lo siente, se gusta y hace que a todos nos guste lo que vemos y oímos. ¿Y cómo no nos va a gustar bajo esa increíble, vibrante y negra voz de Joy Malcolm? “In my heart” es aún más tremenda saliendo de su profunda tesitura.

Al músico de Nueva York no le importa parar el concierto para presentarla y dar paso al siguiente temazo de la noche. Sabe ganarse al público soltando una parrafada en castellano, subrayando que no sabe hablarlo. Y con ese anuncio de Go, ya sabemos que, a pesar de que este año tiene nuevo disco en el mercado, Destroyed, en este concierto no le va a hacer mucho caso. Algunos lo llamarán conservador, pero otros inteligente. La sucesión de éxitos, uno tras otro, sin descanso entre canción y canción provoca que el público se entregue aún más de lo que su predisposición les marcaba.

El Why does my heart feel so bad?, bajo la impresionante presencia de Malcolm, ya nos hacía presagiar que este concierto iba a estar bañado de una dulce combinación: aquella que alternaba momentos más evocadores (casi siempre bajo voz femenina) con otros de pura efervescencia discotequera (con voz masculina). Y es que por fin Richard Melville cantó el We are made of stars y tanto el escenario (con sus juegos de neon tan precisos y rítmicos) como el público, se desataron por completo, en lo que fue el primer subidón real de la noche que ya no pararía hasta el final del concierto.

La apuesta por la canción más controvertida de Moby, Sleeping away (que muchos detestan y otros muchos adoran, precisamente por el mismo motivo: la versión que se hizo con Amaral), fue una tremenda sorpresa ya que se tocó como un tema techno y un anticipo a todo lo que vendría después. Ya nadie podía escaparse del efecto moby. Era demasiado tarde porque aún faltaban Extreme ways, Beautiful, Disco lies o Bodyrock.

Curioso fue el momento en que el cantante neoyorkino se permitió detener nuevamente el concierto para sacar su cámara reflex y hacerle una foto al público asistente. Y es que tiene costumbre de colgarlas en su web oficial: www.moby.com También aprovechó para compartir con todos su gusto por nuestro país, por la ciudad de Barcelona y por la gente: “es muy bonita”. Ese inciso dio paso a el oleaje de una playa, al Porcelain que volvió a enganchar al respetable gracias a Joy Malcolm, que tenía que fascinarnos aún más con una cañera versión del Natural blues, que tuvo un bis más tranquilo sólo con su voz y el acompañamiento de violín y cello. Malcolm se coronó como el cocktail perfecto entre Tina Turner y Withney Houston.

La sorpresa: el Whole lotta love de Led Zeppelin. Pero mejor que la banda se dedicara a sus canciones porque faltaba el Lift me up para acabar. O eso es lo que quería Moby. Pero el público no estaba aún dispuesto a marcharse. Quedaban aún grandes temas y por eso en el bis sonaron “Honey” y “Feeling so real”, una canción súper efectista que acabó de convertir la plaza en una macrodiscoteca, con el público saltando y bailando como locos (no era la primera vez en esas dos generosas horas de concierto) y dándolo todo.

Moby fue un plato fuerte para un martes y uno de esos conciertos que, aunque se asemeje demasiado al que dio hace dos años en el Palau de la Música de Barcelona, son imprescindibles si te gusta la buena música. Soul, rock, funk, blues y eléctronica. ¿Qué más puede pedírsele a un único espectáculo? Pues que siga haciendo vibrar al público en su próxima parada: el viernes 29 de julio en el Electromar de Murcia.

Por Mar Solana Castro
Fotos de Mar Solana Castro

Crónica del concierto de Seal en los Jardines de Viveros de Valencia

Con puntualidad británica y ataviado con una poco discreta y atrevida americana amarilla -a juego con unas botas del mismo color- y camisa y pantalón oscuros, Seal hizo todo un alarde de poderío físico y vocal en una noche de música para los amantes del ritmo acompañado por una voz rota privilegiada.

A sus cuarenta y ocho años –cualquiera lo diría viéndolo saltar y bailar como un veinteañero más-, Seal sigue demostrando en sus conciertos porqué algunos lo etiquetan como “la voz del soul moderno”. Enérgico, eléctrico, ecléctico –y todos los ‘-ico’ que se quieran añadir, incluido el de “fantástico”-, así se mostró el británico ante un público entregado a sus movimientos de cadera y pelvis en los momentos de mayor ritmo, y a los susurros, micrófono en mano, en baladas tan románticas como su famoso éxito “Kiss for a Rose”, o la dedicada a su hija y titulada “Secret”.

No faltaron tampoco los momentos para tratar de entablar una fugaz pero insistente conversación con el público en un español casi perfecto cuando se trataba de recalcar el calor que hacía –y que demostraba su ropa cada vez más húmeda hasta acabar directamente hecha agua- y un tanto más “mejicanizado” cuando, mal aconsejado, intentaba levantar al público con un “Áaaaandale Valencia!”, que sonó en más de una ocasión, provocando, en cualquier caso, el efecto esperado.

Y es que por tener, el concierto tuvo hasta tensión, sólo disimulada por la profesionalidad y la experiencia sobre los escenarios de Seal, cuando se dirigió a un grupo de la primera fila con los que ya había tenido sus más y sus menos –por poco pierde el micrófono en una ocasión en que se lo acercó para que dieran rienda suelta a sus gargantas- y les invitó a que se marcharan prometiendo incluso que les devolverían el dinero de la entrada. Sea como fuere, el hecho es que el británico consiguió su propósito, y al hacerlo levantó los aplausos de los que estaban alrededor del pequeño grupo que, cabizbajo y dedicándole algo más que gestos poco decentes al artista, abandonaron el recinto, tras escuchar de la boca de un Seal muy gentil y educado que “aquel podía ser su país, pero por aquella noche era su casa”.

Anécdotas aparte, en definitiva, Seal no defraudó a los asistentes con temas tan famosos como “Love’s Divine”, “It’s a man’s World” o “Killer”, en una demostración de energía y capacidad pulmonar al alcance de unos pocos privilegiados, capaz de sostener una nota perfectamente entonada durante varios –muchos- segundos y a viva voz, arrancando los aplausos del público en reconocimiento de un esfuerzo en forma de virguería vocal, siempre acompañada por un juego de pelvis y bailes de todo tipo repletos de ritmo y arte.

Música en estado puro, como pura es la energía que recorre el cuerpo de este británico de origen nigeriano, capaz de hacer bailar a todo un público entregado al arte de un genio en los escenarios llamado Seal y bautizado, desde anoche, como “el eléctrico”.

Por Pablo Martín Lozano

Último día del FIB 2011 con los esperados Arcade Fire

Después de 4 días de festival (para nosotros en realidad 3), las caras, los cuerpos y los andares de muchos fiberos acusaban el cansancio y recordaba involuntariamente a un The walking dead trasnochado. Y nunca mejor dicho porque el público, se quedara en el camping o en poblaciones cercanas a Benicassim llevaba ya varias noches sin dormir. Pero no importaba, la masa (que descendió considerablemente en número en esta jornada de domingo), tenía las pilas preparadas, que no cargadas, para recibir al que iba a ser el plato más deseado y suculento de la noche venido directamente de Canadá. Pero antes se desplegaba algún concierto también interesante a través del ya decadente recinto del Fib (y es que, como dirían los Lori Meyers, esa imagen de vasos de plástico tirados en el suelo que creaban un desierto de plástico, eso, “todo eso es culpa de la gente”).

Volviendo al domingo empezábamos la tarde contentos por poder escuchar a Catpeople en el escenario Maravillas. Y no es que queramos resultar chovinistas, pero ante la afluencia extranjera (el 55% de los fibers, de los cuales el 40% son ingleses) nos alegraba recibir a este grupo que ampliaba la oferta nacional. A pesar de que la gente no coreaba sus canciones, su estética gustó y también su estilo. Es uno de esos grupos de los cuales seguro que la gente busca referencias para escucharlos más adelante. Y más cuando el vocalista, Adrián Pérez, entonó tras el lento inicio de uno de sus temas, un “y ahora a moveros, hijos de puta”, dirigido al público, que pareció dar sus frutos. Y tirando también hacia el interior de nuestras fronteras, la verdad es que nos dio pena perdernos el primer concierto en catalán de la historia del FIB, de la mano de Antònia Font, quienes introducían en el festival el indie de su latitud, ahora que está tan de moda.

Parecía que el domingo, a pesar del ya nombrado cansancio, íbamos a estar yendo de parte a parte del recinto, emulando a esos molestos vasos voladores que algunos desahogados lanzaban y que se convirtieron en otro de los protagonistas de este 2011. Así fue cómo, tanteamos a The joy formidable, a los que por lo que parece les debimos dar alguna tregua. Y decidimos volver al Maravillas para escuchar alguno de esos temas pop-folk vitalistas, bonitos y felices de Noah & The Whale, presentando su ultimo disco “Last night on earth”. Sin duda, su conocida “L.i.f.e.g.o.e.s.o.n” fue la canción que más conectó con el público.

Habiendo dejado el pabellón muy alto el día anterior en el escenario Fiberfib, con Astrud, esta vez, el otro de los hermanos menores de los escenarios del festival acogía a un torbellino de originalidad, de letras retorcidamente divertidas y gestos naturales y efectistas. Los del “Disfraz de tigre”, es decir, Hidrogenesse tienen a un público asegurado y de lo más divertido; también de lo más ecléctico y, nuevamente, de los más autóctonos. Salvo algún que otro inglés descolgado que no sabía muy bien a quiénes tenían delante, el resto, eran conocedores de sus melodías y de sus letras; unas historias que bien merecen la pena ser escuchadas de arriba a abajo por la originalidad de las mismas. Hidrogenesse se disponía a competir en breve con uno de los grandes en el escenario Maravillas, con Portishead, pero se rieron de ello en varias ocasiones, con suma elegancia y deportividad, sintiéndose orgullosos de sus canciones y asegurando que eran suyas y que nadie, ni siquiera Portishead, tendría canciones o baladas como las suyas porque eran, precisamente, suyas. Y, al parecer, al público tampoco le importaba demasiado la fuerte competencia que se avecinaba a escasos metros; un “Hidrogenesse, cabeza de cartel” coreado en más de una ocasión por gran parte de sus fans, reforzaba el orgullo de los artistas y nos sacaba otra sonrisa más a la colección que ya veníamos usando.

El descaro de Hidrogenesse contrastó totalmente con la sobriedad de unos clásicos: Portishead, con su halo espectral y sus reminiscencias a Björk (en ese juego en que nunca se sabe muy bien si fue antes el huevo o la gallina, aunque aquí queda claro).

El viento soplaba con una brisa venida directamente del mar, lo que ayudaba a crear ambiente. La gente se sentaba en el suelo para escucharlos con calma y disfrutar del espectáculo atrapante de las proyecciones que acompañaban a la música. Geoff Barrow y Beth Gibbons, después de tres años de silencio y dos décadas después del nacimiento del trip-hop, nos deleitaban con las canciones de siempre de su “Glory box” o su “Roads”.

Pero necesitábamos un poco de marcha, antes de saltar, gritar y corear las canciones de Arcade Fire y lo buscamos en el Escenario Fiberfib.com. Allí estaban The go! Team esperando, ya calentando motores y poniendo en marcha a la gente de abajo. The go! Team tienen fuerza para parar un camión, tiene una líder que canta y baila casi a la vez sin fatigarse, que se marca unos bailes ochenteros muy enérgicos y que intenta mantener el ritmo a lo largo de su actuación. Son canciones efectistas, rápidas y marchosas,; una línea completamente opuesta a lo que veníamos oyendo y a lo que iríamos a escuchar minutos después pero, si algo bueno tiene el Fib (y tiene) es el eclecticismo que se practica y la facilidad de pasar de un estilo a otro simplemente con dar un paso hacia una dirección u otra. Algo cansados, lo reconocemos, fuimos testigos de esta banda británica que presentaba nuevo disco, que hizo un repaso de sus mayores éxitos y que se metió en sus bolsillos a más de uno.

Unos con tiempo, y otros algo justos… en cualquier caso la dirección era la misma: el Maravillas y, de todas formas, no podría ser otro. Allí la gente se fue concentrando y el escenario ya dejaba constancia de unas pantallas gigantes que nos harían disfrutar también por los ojos. La gente volvió a salir no se sabe de dónde. La mezcla nuevamente estaba servida. Todos al unísono esperábamos a Arcade Fire, los que ya los habíamos visto anteriormente y los que no; y con una puntualidad pasmosa, a las 1.15 “Ready to Start” empezaba la maratón de singles durante la hora y media de concierto que nos daban por delante. Empezaron fuertes, sumando a la de apertura “No cars go” o “Laika”; himnos que se iban sucediendo con rapidez uno tras otro pero, a nuestro parecer, con ciertas anomalías en el sonido. No llegaba bien, quizá por el fuerte viento que sopló o por algún otro motivo; el caso es que no terminaba de despegar la fuerza que tienen en directo todo ese arsenal de gente que viene de Canadá. Los motores se iban calentando pese al sonido que, hemos de decir, mejoró. La entrega era, por sectores, máxima y el seguimiento a través de las proyecciones en pantalla, espectaculares. “The Suburbs”, “Month of May”, “Rococo”, “Haiti”, canciones enganchadas una detrás de otra y el trío de ases “Crown of love”, “Power Out” y “Lies”, totalmente convertida ya en un himno casi casi a la altura del ya demasiado popular “Wake Up”. Se marchaban; mejoraron los problemas anteriores de sonido; nos asustamos pensando que se iban sin tocar algunos temazos. Algunos de los asistentes abandonaba pensando que no habría bises y, de repente, sonó el “Wake Up”, con la que normalmente cierran pero, lo mejor: que nos sorprendieron con “Regine” y su “Sprawl II”, siendo ambas las encargadas de cerrar el concierto, un concierto que posiblemente pasará a la memoria colectiva de los fibers como uno más esperados de la vida de este festival.

Con el conciertazo de la banda canadiense muchos dieron por acabado su FIB, en una de las ediciones más exitosas, empatada con la de 2009, tras el bajón del año pasado. Alrededor de 200.000 personas procedentes de todo el mundo han llenado los diferentes escenarios en estos 4 días en los que ha habido de todo. Las entradas del año que viene ya se han puesto a la venta pero lo nuestro se acabó y el FIB 2011 ya es historia. Aunque nosotros esperamos volver el año que viene, para contaros nuevamente nuestra historia y sentirnos como hoy, destrozados y felices, con un recuerdo imborrable para siempre que, entre almohadas, asientos de buses o aviones y reproductores mp3, seguro que aún planea en las mentes de muchos fibers.

Por Mar Solana y Nacho Díaz

Tercer día en el FIB 2011, Lori Meyers, Primal Scream y unos increíbles Arctic Monkeys

La tercera jornada del FIB 2011 empieza para conciertos 10 con una panorámica de tarde, con la luz, ya algo bajita, de un sol que se ve que estuvo dando fuerte durante el día. Antes del cambio de turno, de que se instalara con fuerza la luna, pudimos comprobar varias cosas: que el número de extranjeros frenéticos era considerablemente menor que la jornada del viernes, al menos, a esas horas; y que Astrud (junto al Col·lectiu Brossa) reúne a lo mejorcito de cada casa, con todo el buen sentido de dicha expresión. Posiblemente uno de los conciertos con mayor afluencia exclusivamente española, con clara tendencia moderna y algunos modelitos imposibles. Un escenario perfecto, el Fiberfib, en un buen entorno para que el grupo catalán diera rienda suelta a su originalidad, a sus letras, a su ironía, a su diálogo, a sus comentarios y a sus gestos; todo un plus que otorga una buena firma de la casa, un sello de identidad difícil de igualar y unos dinamismo y cercanía que ya quisieran muchos tener. La incorporación, en este caso, de los instrumentos de cuerda no resta seriedad ni compromiso alguno a ninguno de sus temas; por contra, consideramos que los engalana. Que las cuerdas los enfundan en un traje de chaqué que saben defender perfectamente bien combinados con o sin tacones. Astrud se marca otro tanto y sale victorioso y ganador.

Cruzando el recinto casi de punta a punta y gozando un poco del amplio espacio disponible, nos dirigimos al principal, al Maravillas, el que tampoco deja títere con cabeza, para ver a Lori Meyers que, pese a que no es nuevo grupo en nuestro repertorio, siempre es una apuesta segura. No nos ocurrió lo mismo que con los Strokes (aunque jueguen en ligas diferentes). Las expectativas que llevábamos con los granaínos fueron las esperadas, las que tras el concierto cumplen el nivel de efusividad y entrega. Cierto es que, muy a nuestro pesar, los niveles de “duración del concierto” y “repertorio” no fueron los más justos ya que fue un directo breve (eso sí, intenso) y huérfano de grandes temas como “En sus zapatos” o “La mujer esponja”; aunque, no importa nada, y se lo perdonamos todo, si con éxitos impactantes como “Luces de neón” o “Alta fidelidad” nos hacen sacar el hígado por la boca para ir perdiendo progresivamente la poca voz con la que ya empezábamos a cantar sus canciones.

Mumford and sons, con ese nombre de empresa de mudanzas o de fontanería de alguna serie de éxito de la HBO triunfaron más entre el público brit que entre el spanish. Pero ahí los programadores del festival habían sido inteligentes: no en vano el buen rollo nacional era granadino y había brillado en ese mismo escenario un rato antes. Allí, bajo banderas galesas entre el público, comenzaron el concierto con “Sigh no more” y con su segunda elección “Little lion man” ya tenían ganados a sus seguidores. Pero a nosotros no terminaron de cautivarnos. Quizá era un poco tarde o un poco pronto para tanta languidez. Necesitábamos algo más animado y lo encontramos en el FIB Club donde tocaban Logo.

Lo que ocurre en ocasiones como esta es que, de vez en cuando, encuentras alternativas más minoritarias que se adaptan a las necesidades del momento. Fuera por el motivo que fuera, nosotros dimos con Logo, un dúo de música electrónica francés del que, hasta la fecha, conocíamos poco y cuya información, al menos de momento, escasea un tanto. Son considerados como la gran promesa de la electrónica francesa, con lo que ello supone teniendo a unos padres mayúsculos como los Daft Punk. Fue una puesta en escena sobria, sin mayores pretensiones, unas canciones que hasta muy posiblemente, en cualquier otro momento, podrías no haberlas bailado y haber prescindido de ellas; pero, por alguna extraña razón, Logo simpatizaron con nosotros, nos removieron la energía que llevábamos dentro y nos dieron paso para los otros grandes platos fuertes que se avecinaban inminentemente.

Eran las 00:00h otra vez y esa hora ya había tenido un sabor muy especial la noche anterior. Difícil decidirse a qué elegir. Se acercaba el momento en que los monos aullarían desde el Maravillas y, por su parte, el sorprendente y bailable Logo seguía haciendo de las suyas. Fue el primer y único momento en que nos separamos. Extraño si tenemos en cuenta los terribles solapamientos de horarios con los que nos torturan este tipo de festivales. Pero ahora si queríamos estar más evocadores. Era el momento de imaginar que un desfile de elefantes atraviesa el desierto; la hora de cerrar los ojos para ver cómo un grupo de bailarines oscuros se balancea bajo los sones más folckóricos; de dirigir la mirada hacia la luna y las estrellas. Era el instante de Beirut y nadie podía romper la magia que envolvía al público con sus flautas, trompetas, tuba, xilófono, trombones, mandolina y ukelele. Los de Zach Condon suenan como una ecuación perfecta de Kusturica o Yann Tiersen y el solista canta como los ángeles, pero con su propio estilo, y ya sabemos que el FIB siempre reserva un hueco, año tras año, para estas melodías tan envolventes. Quizá el error fue empezar con hits menos conocidos tratando de explotar su nuevo álbum. Pero hacia el ecuador del concierto, cuando sonaron “Cherbourg”, “Postcards from Italy” y, sobre todo, el que es su mejor himno, “Nantes”, tanto el público que los veía de pie como aquel que disfrutaba del buen rollo de escucharlos sentados (y no por ello lejos del escenario), no podía dejar de balancearse de lado a lado. Y es que en directo, los de Nuevo México ganan incluso más.

Puede que este ritmo tan tranquilo y ambiental, nos hiciera sentir que los Arctic Monkeys eran demasiado duros para nosotros en ese momento. Pero eran cabeza de cartel y nos consta que el público vibró con dos de las mejores piezas de su primer disco, “The view from the afternoon” y “I bet you look good on the dancefloor” y de ahí la locura ya no se pudo parar.

Y no se pudo parar porque faltaba por deslumbrar Primal Scream. Y ése debería ser el título por excelencia del FIB 2011, al menos hasta la jornada del sábado y a la espera de lo que pasara en el increíble directo con el que siempre nos obsequia Arcade Fire. Su repaso y su increíble show con Screamdelica es un pasaje fundamental de la Biblia del rock: atmósfera, proyecciones, sonidos gospel, camisa plateada… Gran actuación de Gillespie (una mezcla especial entre Mick Jagger y Dave Gahan) y su banda. Un momento en que el público se entregó y lo dio todo, un espectáculo en el que teníamos la sensación de estar asistiendo a un concierto histórico, de esos en los que hay que estar al menos una vez en la vida y poder contar “yo estuve en aquel lujazo musical que los Primal Scream nos obsequiaron en el FIB 2011”. Elegancia, eclecticismo, estilo… son palabras que nos vienen a la cabeza haciendo un brainstorming rápido. Todas empiezan casualmente por “e” y no es de extrañar porque los de Glasgow tienen estrella. Temazos como “Moving on up”, “Get your rocks off”, “Higher than the sun” o “Loaded”, rescatados (no lo olvidemos) de un disco de hace justo 20 años y de absoluta vigencia en la actualidad, declarado como uno de los mejores en la historia de la música. Psicodelia y música negra en interminables canciones que tampoco queríamos que se acabasen nunca… para desatar a los ya asiduos y a los que aún no se habían enterado de que debían comenzar a serlo. Somos de la teoría de que cuando un concierto es realmente bueno, cuando tanto el público como la banda fluyen como una sola marea, coincide con el momento en que el cantante salta al foso. En este FIB hemos visto esta acción por parte de los Friendly Fires, los Lori Meyers y, como no, los Primal Scream. ¿Algún cantante saltaría al foso a fusionarse con los fans en la jornada de domingo?

Extasiados y boquiabiertos con la energía removida por los Primal, cualquier cosa que se viniera entonces resultaría de difícil adaptación. Hacen falta unos cuantos minutos para reposar pero si algo sucede en los festivales es que el tiempo avanza, y la gente también y, aunque suene a tópico, no hay tiempo que perder. Convulsionados por la borrachera psicodélica decidimos enfrentarnos a otro indiscutible en su género, a un simpático Amable del que ya conocemos su forma y su sentido, al que ya hemos bailado mil veces en su ciudad natal y en su lugar de residencia. Aún así, nunca es lo mismo bailar encerrado entre cuatro paredes que hacerlo al aire libre, con los restos que otros grupos y cantantes van dejando sobre el escenario. Intentamos coordinar nuestro biorritmo a los hits que nos preparaba, uno a uno, este Dj y así nos fuimos inmiscuyendo en la masa, fundiéndonos en el baile grupal de todos los que allí asistimos a su lista de temazos. Brazos al aire, caderas preparadas y todo un día por delante, el recién inaugurado domingo, para poder descansar antes del colofón final.

Por Mar Solana y Nacho Díaz

Segundo día del FIB 2011 con unos sublimes The Strokes

Justo en el punto medio que separa Barcelona de Valencia (o quizá no tan exactamente, pero así nos gusta imaginarlo), se encuentran esas maravillas en forma de escenario que, bajo una luna casi llena y una multitud de gentes venidas de distintos rincones del planeta, disfrutan este 2011 de un FIB, más concurrido que nunca y con un cartel repleto de grandes estrellas. A las 12 de la noche llegábamos nosotros, para estrenarnos con uno de esos platos fuertes (¡qué mejor manera de empezar!), justo en esa hora mágica en que todo era posible.

Y lo que pasó fue que, en pleno escenario Maravillas, donde hace ya unos años los Strokes presentaron su “First impressions of Earth”, la gente en masa los esperaba. El turno ahora era para presentar su nuevo disco que, precavidos, dosificaron en no muchas canciones. Alternaron con los hits de siempre, que ya saben que son éxito seguro, y apostaron por algunos nuevos. El single radiofónico o “Machu Pichu” fueron muestra ineludible de que tampoco es tan deficiente este último trabajo que algunos críticos han puesto muy por debajo de los anteriores. Eso sí, parece que el estado energético de los Strokes, anoche, no era el más adecuado o, al menos, el que algunos esperábamos. Algún que otro parón entre canción y canción y el no acabar de arrancar lo suficiente en algunos de los megahits como “Reptilia” hicieron que muchos de los asistentes nos quedáramos a medio gas. Es cierto que la cantidad de gente que había a sus pies dificultaba vivir sus canciones entre el meollo, pero esto no debería suponer ningún problema para el resultado final de un concierto. Se dejaron “12:54”, del “Room on fire” y se despidieron no con el apoteosis que se les exigía. Una buena canción, sí, pero podrían haber elegido muchas otras más para elevar a la masa hasta el cielo al que se pretendía llegar. Desde el 2006 esperando ver a los Strokes en directo hace que las expectativas se multipliquen y nos consta que muchos se quedaron a medio gas. No los crucificaremos del todo porque, a pesar de todo, fue un subidón escuchar delicias que ya pasan al colectivo histórico musical y que siempre te harán bailar, saltar y tener la fuerza suficiente para salir de cualquier avalancha gruppi que se precie.

El final de los Strokes dio pasó a los últimos y sorprendentes compases de los enrollados Zombie Zombie en el escenario FiberClub. Y es que si de algo sirven festivales como éste es para descubrir a grupos que te suenan de nombre pero a los que quizá no les das la oportunidad día a día en tu mp3 o en la radio del coche. Y es que hay tanta música buena y, a veces, tan poco tiempo para disfrutarla toda. Pero volvamos a Zombie Zombie o como sólo dos canciones te pueden hacer pensar que ojalá hubieras podido abandonar antes la vorágine de los grandes para darle paso a los supuestamente más pequeños. Vale, sólo había un centenar de personas, nada que ver con el concierto de los Strokes. Pero aquello sonaba tan bien que para cuando Cosmic Neman y Etienne Jaumet terminaron con su increíble electro kraut tocado a base de una batería en directo, las mezclas con ordenador y un organillo al más puro estilo de los míticos Casio, todos aplaudían con la esperanza de que aquello que proporcianalmente les había hecho bailar mucho más que todo el concierto de los de Julian Casablancas, no se acabara aún.

A las 3:00 llegó el turno de un grupo agraciado, simpático, fresco y “buen rollero”. Los Friendly Fires son de esos grupos que todo el mundo conoce por sus temas pero que no todos saben a quién pertenecen. Un cantante enfundado en camisa estampada se marcó un baile final apoteósico que hizo lo suficiente para que el público se fuera con una buena sonrisa y la satisfacción de haber elegido el escenario correcto; cosas que no siempre se pueden decir. Un repaso a una corta discografía marcada por unos ritmos punk, dance y alguna que otra reminiscencia al reaggee provocaron que algún que otro asistente ondeara hojas de palmera y se vistieran con gorros de paja, más como guiño al grupo que como parte de su dresscode. Una buela elección y un respiro en el mismo espacio en el que anteriormente, en el Maravillas, casi ahogados, sobrevivimos a los Strokes.

En el FIB Club, Dj Rojiblanco, enfundados en camisas del Athletico de Madrid, nos hicieron un bueno repaso musical pop: desde el “Young Folks”, ya casi legendario, el “Dance” de Justice o “Pesadilla en el parque de atracciones” de los Planetas; una amalgama suficienteme ecléctica como para hacernos bailar y confraternizar con el resto de fibbers.

Llegaba la hora de finalizar la jornada. Habían sido sólo 7 horas pero de lo más intensas. La imagen del amanecer al compás de Mary Anne Hobbes en el Escenario Fiberfib.com, con la luna en el sur y un sol rojizo en la parte norte, nos animaba a terminar de una forma tan mágica como la que habíamos empezado. La dj inglesa, que pudo resultar más narcisista de lo que quizá quería con esas proyecciones de ella misma con un vestido caminando por la densidad de un bosque o por un párking desierto (las mismas imágenes que ya desplegó en el Sónar), cerró el FIB del viernes con una mezcla entre techno y bass music.

Mientras, nosotros pensábamos en tantas otras ocasiones en que habíamos asistido a Benicassim y nos habíamos mezclado entre la ingente muchedumbre o nos habíamos dejado contaminar por el buen rollo de la colina, compartiendo coros y risas con algunos desconocidos. Ahora somos espectadores tanto de los músicos como del resto del público y eso hace que este FIB sea especial, diferente y único. Veremos a ver qué nos depara la jornada de hoy. Hay cansancio, sí, pero le gana la expectación y las ganas de seguir disfrutando.

Por Mar Solana y Nacho Díaz

Primera jornada del FIB 2011 repartida entre decepción y euforia

Tras la primera jornada del FIB 2011 que tuvo lugar ayer, día 14 de Julio de 2011, cabe destacar las sobresalientes actuaciones de los grupos que a priori se anunciaban como secundarios, y el batacazo de algunas bandas de primera fila de las que se esperaba mucha más en un festival de estas categorías.

Un primer día un tanto extraño con esa mezcla de sonidos que iban desde el Rock español, Rock británico y el sonido comercial con su mayor exponente en la venezolana Julieta Venegas, que finalmente no desencajó del todo en la noche de Benicassim. Grupos como The Streets, considerados los cabezas de cartel de la jornada de ayer fueron un poco la decepción del inicio del FIB, si bien su concierto fue correcto, no destacó como en un principio cabía esperar.

Lo que podríamos destacar de este primer día fue sin duda la actuación de la madrileña Russian Red, que volvió a demostrar las tablas que tiene sobre el escenario, esa mezcla de timidez y descaro, de ñoñería y valentía. Con su pelo rojo al viento, la artista encandiló al público con las canciones de su último disco, en especial con el tema “I hate you but i love you”, uno de los más coreados de la noche. Junto a ella también destacó la gran actuación de Anna Calvi.

Además de Russian Red, los grandes triunfadores del día fueron los chicos de Cristal Fighters, que siguen demostrando cada vez más que poseen uno de los mejores directos del momento a nivel internacional. Sin apenas descanso entre sus canciones, cada cual más movida que la anterior, supieron hacerse con todos los fans que se agolpaban y saltaban a los pies del escenario Fibclub. El espacio se les quedaba pequeño, y temas como “I Love London” o “La Plage” hicieron que por un momento la gente se volviera loca, moviendo hasta partes de su cuerpo que a bien seguro más de uno no sabía ni que existieran.

Resumiendo este primer día, el FIB no empieza ni con pena ni con gloria, si no más bien todo lo contrario, con total normalidad. Mucha presencia de gente, ganas de seguir de fiesta sin parar, con ilusión por los nuevos grupos que se van confirmando como grandes bandas de música, y con alguna decepción sin demasiada importancia, ya que a los pocos minutos del concierto se olvida. A falta de 3 días para su final, la gente espera grandes cosas de los cabeza de cartel que están por llegar.

Crónica del concierto de Dani Martín en los conciertos de Viveros 2011

Un concierto para no sólo los de “16 añitos”

Unos simplemente eran de Valencia, algunos venían desde Mallorca y otros de Murcia, pero la cuestión era que llevaban acampadas desde el día anterior en la puerta porque no querían perderse a su ídolo. Eran las nueve y media y ya se podía intuir por la cantidad de personas concentradas en Viveros y los alrededores que se colgaría el cartel de “No hay entradas”. Da igual que ya no esté junto a su primo David Otero y demás componentes del Canto del Loco, Dani Martín sigue atrayendo oleadas de fans, pese a la intermitente y dichosa lluvia, que no paraba de engañarnos. Para sorpresa de muchos, como lo fue para mi, no todas eran jóvenes y adolescentes (las cuales copaban las primeras filas), ni mucho menos. Podíamos encontrar gente de todas las edades, desde chiquillos, hasta madres y padres. A todos les unía lo mismo, la entrega de este madrileño, acompañado notablemente por una fantástica banda y una chica con una voz de ensueño.

Dani Martín no dio tregua ni descanso, y no dejo margen para el aburrimiento ya que no paró de pedir palmas, saltos y gritos a un público que se dejaba todo para acompañar al artista en temas de su primer disco en solitario “Pequeño”. Prácticamente todo el mundo se sabían todas las letras, con lo que el acompañamiento en todas sus canciones fue total, de modo que él prácticamente se dedicó a disfrutar de Valencia. No sólo interpretó temas de su último álbum, sino que repasó algunas de las canciones más conocidas y famosas del grupo que le vió nacer, El Canto del Loco. Temas como “Contigo” , “Insoportable” o “Peter Pan”. Ésto hizo que todos los fans incondicionales del grupo saltáran de alegría. Dani Martín demostró el porqué de su éxito con un fabuloso directo, en el que no se olvidó de recordar a sus ex compañeros de banda, incluso recordando a su primo David Otero (ahora en solitario como El Pescao).

Además nos regaló alguna que otra sorpresa, ya que no solo se conformó con cantar dichos clásicos de El Canto del Loco, sino que se atrevió a realizar covers de canciones cómo “Miedo” de M-Clan (los cuales actuan hoy en el mismo escenario), “Paradise City”, de los míticos “Guns n’Roses y “No Puedo Vivir Sin Ti” de Los Ronaldos. Ésta última la interpretó junto a Luis Martín, guitarrista de Los Ronaldos y que ahora forma parte del Staff de la gira de Dani Martín. Y es que este chico se atrevió con todo, desde refrescar, literalmente, a los más acalorados con la ayuda de una manguera, hasta a regalar sus zapatillas.

Tras dos horas de concierto, escuché a un niño de unos 7 años decir: “¿Y cuando toca la de los añitos?”. Y así fue cómo se despidió Dani Martín de Valencia, con su éxito “16 añitos”, tal y cómo empezó, repleto de energía, fuerza y garra, una energía que el público le devolvió durante toda la noche.

Los conciertos de viveros correspondientes a la Feria de Julio 2011 no paran, ya que hoy le toca el turno a M-Clan, y todavía fantan por saltar al escenario Pablo Alborán, Andrés Calamaro, o Vetusta Morla entre otros. Un julio en la capital del Turia que musicalmente roza la perfección.

Por Javier Hortelano
Fotos de Javier Hortelano

Crónica del Ecofest 2011

El pasado sábado 9 de Julio tuvo lugar en Marbella la primera edición del Festival ecológico Ecofest 2011. Un gran cartel de Música Urbana, Hip Hop, Rap y Rumba es lo que nos ibamos a encontrar sobre el escencario de la Playa del Pinillo, en primera línea de mar y con la brisa marbellí, más fría conforme avanzaba la noche, azotándonos en la cara.

Tras un largo viaje, desde Valencia directamente en coche hasta Marbella, teníamos ganas de que el evento no nos decepcionara y que durase lo que durase nos hiciera olvidar el cansancio y las ganas de ir al hotel a dormir. Tras una “pequeña” decepción al ver que no había demasiado aforo durante el primer concierto, pasamos a la alegría de ver como el recinto de la playa se fue llenando cada vez más, hasta que en la actuación de Muchachito se alcanzó el aforo máximo de la noche. La falta de público en las primeras horas se debió sobretodo a la hora de inicio del Ecofest (18:00 apertura de puertas) y al sol castigador que nos tenía a todos buscando una pequeña sombra donde poder aguantar.

Aunque llegamos con el concierto de Zuri empezado, nos dió tiempo a descubrir al joven cantante de Hip Hop marbellí que demostraba tener muchas tablas y mucho arte sobre el escenario. Siempre cercano al público se mostró muy cariñoso con todo el mundo, y en especial con una amiga que estaba entre sus fans, a la que dedicó una canción en directo para celebrar la despedida de soltera de ésta. “Tesoro” fue el tema elegido para cerrar su actuación, y el que dedicó a su amiga prometida, que se encontraba casi en primera fila dándolo todo.

Los cuatro conciertos tuvieron lugar sobre el mismo escenario, y cabe decir que la organización estuvo impecable a la hora de desmontar y montar los aparatos entre actuación y actuación. Salvo un pequeño retraso antes de la actuación de La Mala Rodríguez, que tardó más de la cuenta en salir, todo salió a pedir de boca y sobre el horario establecido.

El segundo grupo en dar la nota fueron los chicos de La Excepción, con El Langui a la cabeza y con una noticia bajo el brazo que interesará a más de un seguidor de la banda de Hip Hop. Durante el concierto, hicieron un repaso a todos su éxitos desde el primer disco hasta el tercero, que hasta la fecha es el último publicado. Animando a la gente continuamente, La Excepción realizaba estribillos en los que hacía partícipe a todo el mundo, pidiendo que alternaran la letra junto a ellos a modo de eco. Suele ser normal en los conciertos de Hip Hop y Rap, y son momentos que levantan los animos de la gente, que no dejó de cantar y animar al grupo en todo momento.

Antes de terminar su actuación, La Excepción dejó una noticia en el aire, algo que más o menos se sabía, pero que ahora se intuye más cerca que nunca, y es que los madrileños están preparando un nuevo disco que lanzarán en 2011 o 2012 si concluyen el pleito que tienen entre manos con su discográfica, algo que no les permite publicar nada más hasta el momento.

Tras ésta buena nueva, llegó un pequeño parón en el que montaron el escenario y lo dejaron preparado para la actuación de Muchachito Bombo Infierno, en lo que para mi fue sin duda el gran momento de la noche. Ver un concierto de Muchachito es como correr una maratón, y es que no hay momento de descanso. El grupo enlaza una canción tras otra, con alguna que otra gracia entre medias, haciendo vibrar a todo el público, que en esos momentos estaba ocupando gran parte del recinto de la Playa del Pinillo. Los de Barcelona son todo arte sobre el escenario, destacando el salero y la gracia que tiene Jairo Perera tanto a la hora de hablar como de cantar, hasta a Santos de Veracruz, el pintor que en cada concierto crea una obra en forma de cuadro sobre la banda.

Música pegadiza y bailable por los cuatro costados, el gran colofón llegó con su canción “Ojala no te hubiera conocido nunca” que tuvo a todo el público cantando y gritando de alegría, se generó ese buen rollo que solo canciones como esta pueden conseguir en medio de una actuación. Muchachito repitió la canción para concluir su actuación, algo que todos los fans agradecieron con una gran ovación y con gritos animando a que se quedaran sobre el escenario.

Para concluir esta primera edición del Ecofest, se dió cita en la tarima del recinto la cantante de Rap andaluza Mala Rodríguez, que hizo un repaso a su discografía interpretando canciones míticas de sus primeros discos y temas extraídos de su último álbum editado en 2010 “Dirty Bailarina”. Nos dio la sensación de que en algún momento la cantante estaba un poco “pasada”, pero supo compensarlo demostrando tablas a la hora de cantar algunos de sus temas. Cabe mencionar a modo de anécdota la forma de vestir de la sevillana, y es que tan solo iba ataviada con una camiseta Adidas (a modo de vestido) que le dejaba ver más de lo necesario. Acompañando a la camiseta llevaba unas medias de rejilla blancas, a juego con los calcetines altos (hasta las rodillas), calzando unos zapatos de tacón de una altura considerable. Aunque es normal verla vestida de manera distinta al resto del mundo, nos llamó mucho la atención su ropa.

En definitiva, la primera edición del Ecofest de Marbella tuvo un gran resultado. Buena música, grandes artistas sobre el escenario, una buena organización, y muchas ganas de querer seguir creciendo tras este año. Quizá quedó un poco desaprovechado el espacio del recinto, que cuenta con más capacidad de la que se dió finalmente cita en el evento, eso si, creemos que en la segunda edición de 2012, el aforo estará más cubierto. Lo que no faltará y no ha faltado este año son las ganas de bailar y de cantar, y el arte marbellí que demostró todo el público durante todo el festival.

Por Raúl Salguero
Fotos de Cristina Chinchilla y Valeria Sammon

Crónica del concierto de Pablo Milanés en los Conciertos de Viveros 2011

Asistimos ayer a una más de las incontables apariciones del magnífico cantautor que, como no pudo ser de otro modo, no defraudó a sus incondicionales, ni a los que conocieron por primera vez su directo.

Nos ofreció temas de su último disco, Regalo (2008), disco en el que se interna en el jazz sin abandonar su estilo lírico, y como no, los temas que siempre esperamos y que, atemporales, se escuchan con sentimiento, como la primera vez. Son los que le definieron y le definen. Su estilo originado en la música tradicional cubana y el feeling, un estilo musical iniciado en Cuba en los cuarenta con influencias estadounidenses de la canción romántica y del jazz, y continuado después en la Nueva Trova Cubana.

“Regalo”, “Plegaria”, “Días de Gloria”, “En saco roto”, “Matinal”, “El tiempo, el implacable, el que pasó”, “El largo camino de Santiago”, “Canción de cuna para una niña perdida”, entre otros, fueron algunos de los temas ofrecidos por el artista, los que agradecieron, y mucho, los numerosos asistentes.

Impecable interpretación por parte de Miguel Núñez (piano) y Dagoberto González (teclados y violín), además del propio Pablo con su voz y guitarra. El sonido, aunque un poco electrónico, para nada pudo desmerecer el tono lírico-melódico del concierto, y supo expresar el sentimiento que buscaba.

Fue así como concluyó el segundo concierto de la Fira de Juliol en los Jardines de Viveros,como ya hizo Malú el dia anterior.A lo largo del mes podremos ver un amplio repertorio musical de conciertos como a Iggy Pop,Dani Martín o Vetusta Morla entre muchos otros.

Por Daniel Folgado Risueño
Fotos de Javier Hortelano